
El catolicismo ha sido una fuente de inspiración, de fuerza y de apoyo para el socialismo. Allí donde la lucha social a sido de raíz popular, siempre ha sido determinante el apoyo de los sacerdotes comprometidos y de las comunidades de base. En Euskal Herria, en Andalucía, en Chiapas, en Sudáfrica. El socialismo heredó sus valores del cristianismo y luchó, como los cristianos de base, contra la jerarquía eclesiástica. Hoy el protestantismo y sus dos principales legados (el sionismo y el laicismo) atentan contra un mundo de sentido comunitario, donde la justicia social se imponga a la barbarie y lo común prevalezca sobre la autodestrucción individualista. Insistiremos siempre, los que, desde un laicismo blanco y eurocentrico agreden las expresiones culturales y espirituales del pueblo andaluz lo hacen desde el supremacismo y el racismo cultural. La respuesta siempre estará en la comunidad, en el territorio y en la espiritualidad colectiva.





















