
Docentes que se formaron para enseñar. Profesionales de la salud que estudiaron para salvar vidas. Investigadores dedicados a generar conocimiento y construir futuro. Hoy, muchos de ellos tienen que manejar en aplicaciones, repartir pedidos o sumar trabajos extra para llegar a fin de mes. No por elección, sino porque sus salarios perdieron la mitad de su poder adquisitivo y se ven obligados a buscar alternativas para sobrevivir. Mientras tanto, el Gobierno profundiza el desfinanciamiento en áreas esenciales como la salud, la educación y la ciencia. Esta situación es muy grave y no puede seguir así. Un país que empuja a sus docentes, médicos e investigadores a sobrevivir con trabajos extra no está premiando el esfuerzo ni el conocimiento; está resignando su desarrollo. clarin.com/sociedad/medic…





















