No sé cómo explicar cuánto me desagradan los domingos. Se sienten demasiado tristes y vacíos. Me siento solo, desanimado, me hundo en mis pensamientos, me dan ganas de llorar y se me quita el apetito. Tengo ganas de hacer algo, pero al mismo tiempo no quiero hacer nada.
Que la distancia no te haga olvidar que te amo, y que mi silencio no te haga creer que te he olvidado...
Aunque estemos lejos, siempre te llevo en mi corazón.