Pablo Rosenbaum 리트윗함

Mi Tesla en Miami se conduce solo. Mi Tesla en Madrid no. Es el mismo coche, el mismo software, el mismo hardware. La diferencia es que en Estados Unidos la tecnología se evalúa por sus resultados y en Europa se prohíbe por sus procedimientos.
El Full Self-Driving de Tesla está prohibido en España y en toda la Unión Europea por una norma llamada UNECE R79, diseñada originalmente para regular la dirección asistida. R79 prohíbe que un sistema automatizado controle el volante en cualquier calle donde haya peatones o ciclistas. Es como prohibir los aviones porque la normativa de globos aerostáticos no los contempla.
Mientras Europa debate, Estados Unidos mide. Los datos de Tesla sobre más de ocho mil millones de kilómetros muestran que el FSD es hasta ocho veces más seguro que un conductor humano en colisiones graves. Y no lo dice solo Tesla. Lemonade, aseguradora cotizada en el NYSE, ha lanzado un producto que reduce a la mitad la prima por cada kilómetro recorrido con FSD activado, conectándose directamente a la telemetría del vehículo. Si el sistema fuera peligroso, Lemonade perdería dinero en cada póliza. No lo pierde porque los datos actuariales confirman que el riesgo se desploma cuando el software conduce.
Las aseguradoras no hacen política. Apuestan su capital. Y cuando una aseguradora apuesta a que una tecnología es segura, esa tecnología es segura. Europa no protege a sus ciudadanos prohibiendo el FSD. Los pone en peligro obligándolos a depender del recurso más impredecible que existe en la carretera: el ser humano.
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