Camila Britos retweetledi

Cuando una mujer está embarazada, las células del bebé migran a su torrente sanguíneo para luego regresar al bebé, esto se llama “microquimerismo fetal-materno”. Durante 41 semanas, las células circulan hacia adelante y hacia atrás y se fusionan, después de nacer el bebé, muchas de estas células permanecen en el cuerpo de la madre, dejando una huella permanente en los tejidos, los huesos, el cerebro y la piel de la madre y, a menudo, permanecen allí por décadas.
Todos los hijos que una madre tiene dejarán una huella similar en su cuerpo. Incluso si un embarazo no llega a término, estas células aún siguen en su torrente sanguíneo.
Las investigaciones han demostrado que si el corazón de una madre sufre una lesión, células fetales se apresurarán a llegar al lugar de la lesión y se transformarán en diferentes tipos de células especializadas en reparar el corazón.
El bebé ayuda a reparar a la madre, mientras que la madre construye al bebé.
Por esto a menudo ciertas enfermedades desaparecen durante el embarazo.
Es increíble cómo los cuerpos de las madres protegen al bebé a toda costa, y el bebé protege y reconstruye a la madre, para desarrollarse de manera segura y sobrevivir.
Piense en los antojos locos por un momento. La madre tenía un déficit, una carencia de un mineral, vitamina o nutriente concreto que el bebé se encargó de hacerla necesitar tomarlo.
Los estudios también han mostrado células de un feto en el cerebro de su madre 18 años después de dar a luz.
¿No le parece asombroso?
Si es mamá, sabe cómo puede sentir intuitivamente a su hijo incluso cuando ya no lo tiene dentro y corretea por ahí. Ahora hay pruebas científicas de que las mamás lo cargan durante años y años, incluso después de haberlo dado a luz.
Me parece algo realmente hermoso.

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