Luis Eduardo Torres retweetledi

Este fin de semana viví algo que, sin hacer ruido, dice mucho.
Un centro comercial lleno…
pero no lleno de carros lujosos ni de vitrinas inalcanzables.
Lleno de familias.
Filas largas para un helado, para almorzar, para compartir.
Y mientras esperaba, me quedé mirando.
Había una familia sencilla, de esas que uno reconoce porque se parecen a nosotros, a nuestras historias.
Estaban ahí… tranquilos.
Sin afán.
Disfrutando.
Y pensé: qué bonito es cuando los espacios dejan de sentirse lejanos.
Cuando salir a comer ya no es un lujo ocasional, cuando un plan en familia no se vive con angustia,
cuando la vida, poquito a poco, se va sintiendo más digna.
No es perfecto, claro que no.
Pero hay escenas que hablan solas.
Como esas mesas llenas.
Como esas filas largas.
Como esas sonrisas que antes no eran tan frecuentes en estos lugares.
A veces el país cambia así…
sin discursos, sin titulares…
solo en la manera en que la gente empieza a habitar la vida.
Y eso… eso también es transformación.

Español


















