Marina E. Giménez retweetledi

Tiempos de agobio. El académico César Hidalgo hablaba de "batallas de vergüenza", donde no existen argumentos sino la idea de triunfar frente a los otros para humillar, ridiculizar, para producirles vergüenza pública. Estas prácticas se dan en los bordes del espectro político porque pueden silenciar el medio. Porque la vergüenza no busca el consenso, sino el ridículo, no busca ideas o razones, sino risas y lealtad. La vergüenza busca señalar con el dedo al lado opuesto, al unísono, con una engreída justicia, y convertirlos o silenciarlos mediante el ridículo en lugar de la razón. La guerra de la vergüenza es mayormente inútil. Mantiene a las personas en cada extremo juntas, pero no las mueve hacia el consenso. Buscan establecer barreras morales de lo aceptable; de lo legítimo y lo profano, pero no para marcar la diferencia, sino para aplastar la identidad contraria. Para reducirla a la nada. Negarla no sin antes hostigarla. Borran cualquier límite de la tolerancia. Son pura expresión autoritaria. Todo lo que duele a un sector es la celebración del otro.
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