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“Ustedes no son justicialistas”
“Ustedes no son Peronistas”
La comunidad organizada de la que hablaba Perón y la casa común que plantea Francisco no son conceptos vacíos ni frases para un acto. Son una manera de entender la sociedad. Y también una manera de entender el sindicalismo.
Porque un sindicato no puede ser solamente una estructura administrativa, una oficina cerrada o un sello para unos pocos. Un sindicato tiene que ser comunidad. Tiene que ser representación real. Tiene que ser solidaridad organizada.
Si en una comunidad algunos pocos viven bien mientras la mayoría queda afuera, entonces no hay justicia social.
Y si en un sindicato unos pocos deciden todo mientras miles de trabajadores no participan, no eligen, no son escuchados o ni siquiera son afiliados, entonces tampoco hay comunidad organizada.
El peronismo nos enseñó otra cosa.
Nos enseñó que nadie se realiza en una comunidad que no se realiza.
Nos enseñó que la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación van de la mano.
Nos enseñó que el trabajo no es una mercancía y que los sindicatos nacieron para defender al conjunto de los trabajadores, no para administrar privilegios.
Por eso creemos en un Sindicato de Empleados de Comercio abierto, presente y protagonista.
Un sindicato donde la afiliación no sea un obstáculo burocrático sino una herramienta de integración.
Donde haya representación en cada empresa.
Donde los trabajadores puedan elegir delegados.
Donde la obra social funcione.
Donde la organización gremial vuelva a abrazar a los que hoy sienten que están solos frente al ajuste, los despidos y la flexibilización laboral.
Queremos un sindicato alegre.
Pero no alegre por comodidad o silencio.
Alegre porque pelea.
Alegre porque representa.
Alegre porque construye comunidad entre trabajadores que todos los días sostienen el comercio, el consumo y la economía de nuestro país.
No creemos en dirigentes que la pasan bien mientras los trabajadores pierden salario, derechos o estabilidad.
No creemos en sindicatos cerrados sobre sí mismos.
Creemos en sindicatos con calle, con debate, con participación y con coraje para enfrentar a los poderes económicos cuando quieren que los trabajadores sean la variable de ajuste.
La comunidad organizada llevada al sindicalismo significa exactamente eso:
que nadie quede afuera.
Que nadie tenga miedo.
Que nadie se salve solo.
Porque cuando un trabajador pelea solo, pierde.
Pero cuando los trabajadores se organizan, nace la fuerza colectiva capaz de transformar la realidad.
Y esa sigue siendo nuestra tarea.
Construir un sindicato para todos y todas.
Con igualdad.
Con solidaridad.
Con alegría.
Con lucha.
Y con la dignidad de representar verdaderamente a nuestro pueblo trabajador.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina 🇦🇷 Español






























