Felipe Rodríguez Moreno@FRM87
¿Cómo funciona la presunción de culpabilidad en los juicios paralelos en redes sociales?
En los juicios paralelos no prima el debido proceso, sino el <>, el cual acarrea, además, la imposibilidad absoluta de que impere, ni por asomo, la presunción de inocencia.
De hecho, la presunción de culpabilidad es la presunción madre de los juicios paralelos.
Ello nace de la razón de ser de los juicios paralelos, los cuales sirven como medios para sólo hallar culpables. Al homo digitalis no le interesa hallar inocentes y, cuando la justicia real confirma la inocencia de los procesados, el homo digitalis la niega.
El procesado mediáticamente no sólo que nace siendo culpable, sino que no se le permite ni perdona que sea inocente.
De ahí que a la prensa tampoco le resulte mediáticamente rentable presentar y publicitar casos donde existen inocentes siendo falsamente acusados.
La imagen de una persona siendo investigada por Fiscalía y procesada por el Poder Judicial, permanece en la retina y la memoria de la sociedad. Si la inocencia de esa persona es ratificada con posterioridad, ello tampoco importa, porque el sólo hecho de haber sido sospechoso no se olvida y, así, desde la mente perversa del homo digitalis y desde los sesgos cognitivos de la sociedad del escándalo, a un inocente no le bastará exhibir su sentencia de inocencia para limpiar su nombre, puesto que, la verdad judicial y la verdad correspondencia poco o nada importan.
Se escucha y lee, frecuentemente, que el homo digitalis, desde sus errores de inferencia tan típicos y desde el sustento de toda su ignorancia, sostiene que “por algo lo habrán procesado”, “a la gente que lleva una vida limpia no la investigan”, “si el río suena, piedras trae”. Estas aseveraciones, que nacen de un sesgo de causalidad, no pueden ser refutadas con evidencia, pues no se puede refutar con evidencia a quienes no la necesitan para hacer juicios. A quien no reflexiona no se lo combate con reflexiones, a quien no piensa no se lo contrasta con pensamiento.
Es innegable que estar sentado en el <> ya es de por si un amargo infierno, pero tener que soportar un doble <>, el judicial y el paralelo al mismo tiempo y pretender defenderse de ambos, no sólo es desgastante y absurdo, sino además, inhumano.
Por eso, quienes aun guiamos nuestro pensamiento por la lógica y la razón, debemos rechazar los juicios paralelos, caso contrario, seremos cómplices de la muerte definitiva de la justicia.
Seguiré publicando más sobre este fascinante tema, que me apasiona y repugna.