Pink65 ری ٹویٹ کیا

Calderón: uno cada 3 horas
Peña Nieto: uno cada hora y media
AMLO: uno cada hora
Sheinbaum: uno cada 36 minutos
El gobierno que más criticó el pasado es el que más lo superó. Lo superó en desaparecidos.
Y el viernes lo presentaron en conferencia mañanera.
Como gestión.
De eso trata mi nueva columna: "La violencia que no se cuenta"
La violencia que no se cuenta
El viernes 27 de marzo, el gobierno de @Claudiashein presentó en conferencia mañanera un informe sobre personas desaparecidas en México. El dato central: 132 mil personas sin paradero conocido. Se presentó con metodología, gráficas y funcionarios. Se presentó, en otras palabras, como gestión. Como si informar de una tragedia de esa magnitud fuera equivalente a resolverla.
Pero detrás del formato hay números que el discurso oficial no junta deliberadamente.
En el sexenio de @FelipeCalderon, el que inauguró la llamada guerra contra el narco y que hoy se usa como referencia de todo lo que estuvo mal, desaparecieron 16 mil 903 personas. En el de @EPN , el símbolo del México corrupto y neoliberal que la Cuarta Transformación prometió enterrar, la cifra subió a 32 mil 532. En el sexenio de @lopezobrador_ , el de los abrazos, la transformación y el nuevo humanismo, desaparecieron 53 mil 261 personas. Los números no necesitan adorno: 16 mil, 32 mil, 53 mil. Cada sexenio superó al anterior.
Y el ritmo no baja. En el primer año de Claudia Sheinbaum desaparecieron 14 mil 765 personas. Un 16% más que en el último año de su antecesor. Cuarenta personas por día. Una cada treinta y seis minutos.
Frente a ese ritmo, el gobierno presume otra cifra: la reducción de homicidios. Y aquí aparece la pregunta que el informe no responde. Organizaciones como Causa en Común han documentado una correlación incómoda: cuando los homicidios bajan en las estadísticas oficiales, las desapariciones suben. Sin cuerpo no hay homicidio. Sin homicidio no hay crisis. Y sin crisis no hay responsabilidad política.
No es posible afirmar con certeza que se trata de una manipulación sistemática y deliberada. Lo que sí es posible afirmar, porque los datos lo sostienen, es que separar ambas cifras produce una fotografía falsa de la violencia en México. Un país que registra decenas de miles de desaparecidos y presume reducción de homicidios no está mejorando su seguridad. Está cambiando la forma en que la mide.
La violencia real no es solo la que deja cuerpo. Es también la que deja silencio.
Detrás de cada uno de esos 132 mil hay una familia que salió a buscar y que el Estado no acompañó. Hay madres que se convirtieron en investigadoras porque las fiscalías no investigaban. Hay buscadoras que fueron asesinadas mientras hacían el trabajo que el gobierno prometió hacer. El informe las menciona como dato. Ellas son la evidencia de que el problema no se administra en conferencia mañanera.
El gobierno que más ha criticado el pasado neoliberal es el que más lo ha superado en esta materia. No en retórica. En números. En personas que se fueron y no volvieron.
Hay una forma de desaparecer que no requiere violencia directa. Basta con no buscar. Con informar en lugar de resolver. Con presentar cifras como si fueran logros cuando son, en realidad, la medida exacta del fracaso.

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