A Little Boy Named Train ری ٹویٹ کیا

La historia del Estadio Azteca no se entiende sin el gol de Negrete, sin la magia de Maradona ni la grandeza de Pelé. Pero tampoco sin la voz de don Melquiades Sánchez Orozco, esa que acompañó alegrías, derrotas y noches inolvidables. Este es nuestro homenaje a quien, durante 52 años, le dio alma al Coloso de Santa Úrsula.
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