
Cecilia Cova
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Cecilia Cova
@Cecimerce20
Soy Guayanesa. viviendo en Santiago de Chile.Quiero ver a Venezuela libre. Lic. En Relaciones Industriales .





#MientrasSeCuelaElCafé Hay cosas profundamente venezolanas. Una de ellas es descubrir que el Estado tiene una habilidad extraordinaria para cometer errores, y una habilidad todavía mayor para entregárselos al ciudadano envueltos como si fueran un regalo personal. Un joven denuncia un problema con su situación académica y lo primero que uno piensa es algo bastante humano: los errores ocurren. Los cometen las personas, y también las instituciones. Nada dramático hasta allí. Para eso existe algo llamado responsabilidad, corrección y hasta principios jurídicos elementales que permiten a una institución reparar de oficio sus propias fallas y escalar soluciones donde corresponda. Pero aquí comienza nuestra pequeña obra nacional. Falla el liceo. Falla la Zona Educativa. Falla el Ministerio. De pronto, el protagonista de la historia deja de ser quien cometió el error y pasa a ser el estudiante, convertido ahora en una especie de gestor honorario de las equivocaciones ajenas. Debe buscar papeles, tocar puertas, explicar una historia que ni siquiera escribió y cargar una culpa administrativa que jamás le perteneció. En esta Venezuela nuestra existe una curiosa tradición burocrática: el funcionario se equivoca y quien termina haciendo penitencia es el ciudadano. Algunos lo llaman procedimientos, otros dirán trámites. Yo sospecho que tiene un nombre más preciso: “delegación de incompetencia”. Es decir, “yo no resuelvo; vaya usted y resuelva lo que yo debí resolver”. Una tragedia muy venezolana. El error nace en un escritorio, pero casi siempre termina castigando a quien nunca se sentó detrás de él.





Hay que ser bien sucio para poner preso a un señor inocente de 73 años por 2 años, luego darle casa por carcel y al llegar a casa se encuentre con agentes policiales q le expropiaron su propia casa . Ha comido por los vecinos. Está enfermo Madits chavestias

Un estudiante de 5.° año con promedio de 19 puntos corre el riesgo de perder su futuro porque la directora envió mal sus notas al Ministerio y el liceo dice que «no puede hacer nada». ¿Cómo se le da la espalda a la excelencia? ¡El esfuerzo de un chamo se respeta!











