Enior@EniorJimenez
El mes pasado, la administración Trump presionó a las autoridades belgas para que dejaran de investigar y posiblemente procesar a tres mohels religiosos (circuncisadores) que, debido a la práctica de metzitzah b'peh, ponían en riesgo la salud de recién nacidos.
¿Qué es la metzitzah b'peh?
Es una práctica tradicional en comunidades judías ultra-ortodoxas (haredíes), dónde después de la circuncisión ritual (brit milá), el mohel succiona con su boca la sangre de la herida, así haciendo la circuncisión "religiosamente válida".
¿Qué tan común es esta práctica? Solo en la Ciudad de Nueva York, se estimó unos 5,200 casos en 2006.
Mientras tanto, en Israel, un estudio realizado por el Centro Médico Wolfson reveló que el 49% de las circuncisiones incluían succión oral en una muestra que excluyó explícitamente a bebés de ultra-ortodoxos. En otras palabras, es una costumbre también fuera de la comunidad ultra-ortodoxa.
Se han documentado casos de infecciones de herpes en recién nacidos debido a la práctica de metzitzah b'peh, incluidos casos que han resultado en muerte.
Pero aparentemente, oponerse a esto, según nuestro gobierno, es "antisemitismo".
Seamos claros: una religión que permite la mutilación deliberada de los genitales de los bebés varones y, para colmo, permite que los hombres adultos chupen la sangre de la herida, pertenece a la edad de piedra, es bárbara y pedófila.