



Un 29 de abril de 1945, el Tercer Ejército de Choque del Ejercito Rojo iniciaba su asalto final al Reichstag, el corazón simbólico de la Alemania nazi. El Tercer Reich de Hitler, que había llegado a tener un tamaño de 600.000 kilómetros cuadrados, había sido acorralado y reducido por la Unión Soviética a apenas 3 kilómetros de ancho. En los asaltos iniciales, los soviéticos tomaron edificios de gran simbolismo como el Ministerio del Interior y, después de una lucha feroz contra los nazis, lograron capturar el cuartel general de la Gestapo, empezaban las luchas a las puertas del Reichstag. A órdenes de Stalin, los soldados soviéticos llevarían consigo banderas rojas masivamente como símbolo de la victoria del comunismo sobre el nazismo, una de ellas llegaría a ondear en lo alto más alto del Reichstag alemán y reinaría en Berlin días después. En un sacrificio monumental, la Unión Soviética acabaría venciendo a Hitler, perdiendo a más de 27 millones de personas liberando a Europa, avanzando hasta Berlín y poniendo fin al régimen genocida de Hitler. Solo un dato que muestra quién venció de verdad a los nazis: 3 de cada 4 soldados nazis muertos en la Segunda Guerra Mundial, murieron a manos del Ejército Rojo.






















