Elisa Caffaratti@CaffarattiElisa
Lo que vive Córdoba en materia de transporte es un papelón y la crónica de una muerte anunciada: años de prórrogas, contratos precarios e improvisación permanente.
El colapso del transporte no tiene un solo responsable, tiene un mismo sello político. Ni Llaryora antes ni Passerini ahora trajeron la solución de fondo que la ciudad exige, y los vecinos siguen a pie.
Lo urgente ahora es garantizar el servicio para los usuarios, pero también investigar lo ocurrido, determinar responsabilidades y discutir de una vez un sistema estable, transparente y planificado. Córdoba no puede seguir administrando el transporte como una emergencia permanente. Se tienen que hacer cargo.