No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.
Que cosa más linda la humildad, la empatía, los valores, el respeto, el dar los buenos días, las gracias al mesero, tratar bien a quien no tiene nada que ofrecerte, saber pedir perdón, cumplir tu palabra, no creerte mas que lo demás.