Este es el secreto: quien se cruza conmigo, aquí o en la vida real, solo tiene una oportunidad... ¡o me atrapa a la primera o me pierde para siempre! ¡Así fue ayer y así será mañana!
Me he acostumbrado (así, como quien no quiere la cosa) a los domingos sin resaca, al amor sin golpes y a la gente sin doblez. No es que mi vida sea menos emocionante: es que las emociones son reales, son sencillas. Y por lo tanto, hacen bien.