—Ponlo ahí. —Señaló la mesita donde estaba el café y cerró la puerta tras de si.
Caminó hasta ahí y se sentó, provocando que el vestido se levantara. Al cruzar las piernas por unos instantes se apreció la falta de ropa interior.
—Que encantador eres. —Dijo mientras se hacía a un lado. Había elegido específicamente ese vestido por qué se pegaba totalmente a su cuerpo. Cada curva en su cuerpo se podía ver bien. No llevaba ropa interior o se vería mal. Asi que sus pezones se marcaban a través de la (+)