
Lo que revela este comunicado de Caracol Televisión no es un hecho menor: es un llamado urgente a revisar la ética moral de los grandes medios de comunicación en Colombia. Un medio de comunicación no puede pretender informar al país mientras, puertas adentro, se normalizan conductas que vulneran la dignidad de las mujeres. La credibilidad también se construye desde la coherencia ética. La violencia contra las mujeres no admite matices ni excusas. Los “jefes” que han utilizado su poder para someter, intimidar o abusar deben responder ante la justicia. Y más importante aún: las víctimas deben estar en el centro de esta conversación.




























