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Restless
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@Ztroker
Orinando contra el viento
estoyenoutsourcingautzilio Beigetreten Ocak 2010
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@regionalpuebla A los que quieran evitar ese tramo sin desviarse tanto, primero pongan desti o el AIFA y de ahí le tiran otra vez al arco
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⚠️ Imágenes sensibles
🔴 Hay cierre de circulación por un fuerte accidente vial en el km 135+000 del #ArcoNorte, en el tramo Pachuca-Tulancingo, con dirección a Texmelucan.
La última salida es caseta Pachuca.
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Esta historia es 100% real y ocurrió en 2017 en Safford, Arizona, digna de un arco de entrenamiento extremo. El protagonista es Andrew Kunz, un niño de 11 años que estaba jugando con un amigo a dispararle con pistolas de aire comprimido a un coche oxidado. Lo que no sabían es que el vehículo era el "búnker" de una colmena masiva de abejas africanizadas, conocidas como abejas asesinas por su agresividad. Al primer impacto, el enjambre se lanzó sobre Andrew, cubriéndolo por completo y picándolo más de 400 veces mientras él intentaba protegerse en posición fetal.
Aquí es donde entra el chisme nivel Saiyajin: Andrew es súper fan de Dragon Ball Z y, en medio del dolor insoportable, decidió que no se iba a rendir como un humano cualquiera. Para mantenerse consciente y soportar el veneno (al cual, por cierto, era alérgico), empezó a usar lo que él llamó la técnica de "Full Force Power" (Máximo Poder), canalizando toda su energía como lo hace Vegeta para elevar su ki. Cuando los rescatistas finalmente lograron sacarlo del enjambre y llevarlo al Phoenix Children's Hospital, el niño dejó a todos con la boca abierta al declarar ante las cámaras: "Soy Andrew, pero pueden llamarme Vegeta".
La ciencia detrás de este milagro es casi tan increíble como el anime. Los médicos explicaron que la intensa concentración de Andrew y su esfuerzo por "convertirse en Super Saiyajin" provocaron que su cerebro liberara una cantidad brutal de adrenalina natural. Esta descarga masiva fue tan potente que actuó como un refuerzo biológico contra el choque anafiláctico, permitiendo que su cuerpo resistiera las toxinas hasta recibir tratamiento médico. Básicamente, su amor por el Príncipe de los Saiyajin le dio las herramientas biológicas para sobrevivir a lo que pudo ser un final trágico.
Andrew se recuperó por completo y se convirtió en una leyenda tanto para la comunidad médica como para los otakus del mundo. Incluso recibió un festín de agradecimiento organizado por su familia para los bomberos que arriesgaron su vida para salvarlo, pues hasta el jefe de bomberos resultó picado durante el rescate. Al final, Andrew demostró que tener el espíritu de un guerrero no es solo cosa de dibujos animados.

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