
Que risa que los españoles antes se reían de Francia porqué todos sus jugadores eran de Mozambique, y ahora la mitad de sus jugadores también
ABOGADO PATRICIO
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@cmoregom
Aquí soy políticamente incorrecto y mal hablado. Derecho mercantil, penal y fiscal. Sé ganar a los bancos y a veces a Hacienda.

Que risa que los españoles antes se reían de Francia porqué todos sus jugadores eran de Mozambique, y ahora la mitad de sus jugadores también

Señores, ¿Creen que esto es sostenible?









Tengo curiosidad por leer vuestra opinión sobre el partido que ha hecho Vinicius hoy



🆘Cinco testigos clave, entre ellos un inspector de Hacienda que actuó como perito en la instrucción y cuatro funcionarios de la Diputación de Badajoz se encuentran ilocalizables para cursar las citaciones preceptivas




Eric García raja del árbitro: "La entrada de Giuliano Simeone a Balde es una roja muy clara. Baena también me pega a mí en mi expulsión". "Parece que es muy fácil pitarnos cosas en nuestra contra".


El aficionado que vio la última Champions del Atlético de Madrid:




Alegra ver cómo los jefes les han dado el día libre en el trabajo a todos a la vez.

Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos.

Los coges a todos, los metes en un cuarto sin aire acondicionado, con un terreno virgen afuera y una mesa con café aguado, colado con agua sucia. Cierras la puerta y miras el experimento. Primero habla Fidel Castro ¡Quién si no! No sabe sembrar ni una mata de ají, pero se apropia del terreno con un discurso de seis horas y media, con probabilidades de llegar a ocho. Declara la tierra liberada; nombra un comité, prohíbe salir sin permiso de los surcos y promete cosechas históricas para el año 1970. Nadie ve ni un boniato. Hugo Chávez llega después, gritando consignas y buscando una cámara que no existe. Expropia el terreno que ya estaba expropiado, culpa al imperialismo porque la tierra es dura y jura que debajo hay petróleo. No siembra nada; reparte discursos y deja el suelo lleno de huecos. Luiz Inácio Lula da Silva propone un sindicato de la tierra. Antes de sembrar hay que negociar, crear comisiones y firmar actas. El terreno sigue igual pero ahora tiene tres secretarios generales y un presupuesto inflado. Rafael Correa aparece con una tarima imaginaria. Insulta a cualquiera que pregunte por resultados, acusa a la prensa del cuarto y jura que el fracaso es un éxito mal comunicado. La tierra sigue pelada pero el ego florece. Evo Morales hace un ritual confuso, mastica coca y dice que la Pachamama resolverá. No riega ni limpia; espera señales cósmicas mientras el terreno se llena de maleza por todas partes. Gustavo Petro escribe un hilo mental larguísimo. Habla de transición, de nuevas narrativas y de cambiar el modelo productivo. No toca la tierra porque ensuciarse es un vicio neoliberal. Gabriel Boric pide asamblea permanente para decidir si sembrar es inclusivo. Se disculpa por adelantado, convoca a expertos y se queda paralizado por miedo a ofender a un pedazo del terreno. Claudia Sheinbaum saca un PowerPoint invisible. Todo está planificado, medido y evaluado; el terreno no da ni una yuca pero las gráficas suben y los chairos aplauden sin parar. Resultado final. El terreno termina estatalizado, improductivo y súper vigilado. Nadie sembró, nadie cosechó y todos se declararon vencedores. La tierra murió de discurso; el hambre, como siempre, quedó para el que no estaba en la habitación.