Ankor Inclán@ankorinclan
Dijo una vez Rosalía: “Cuando cantaba en restaurantes, nadie había pagado por escucharme, nadie estaba ahí por mí. Eran cenas, conversaciones, ruido de cubiertos… y yo en un rincón con un micrófono. Pero cada noche me decía: ‘Hoy alguien va a dejar de comer y me va a escuchar’. No bastaba con cantar bien, tenía que entregar el alma, convertirme en algo tan fuerte que no pudiera ser ignorado. Fue ahí donde aprendí a conquistar a quien no venía a ser conquistado, a hacerme notar cuando nadie miraba. Esa etapa me enseñó que, si quieres dedicarte a esto, no basta con talento. Tienes que arder tanto por dentro que obligues al mundo a girarse hacia ti.”