Por un #PaísDecente@PaisDecente
Ya quisiera Tomásito Uribe, Estebitan Santos o Andrecito Pastrana, por nombrar apenas tres delfines, tener el arrojo, la valentía y el amor al país que tiene Sofía Petro.
Aprendió de su papá a ser libre e intentar vivir su vida sin las ataduras propias de los niños bien.
Esto igual le ha traído un costo que ella ha asumido: no acodarse en las comodidades de las nepobabies.
Las veces que ha tenido que irse del país a estudiar, a ella le toca mantenerse como puede, en trabajos como lavanderías comunitarias en Brasil, ahorrar hasta el último peso y vivir la poesía que conlleva la pobreza de los estudiantes de universidades públicas.
Y ahí está acumulando fortaleza para lo que se vendrá en algún momento porque cada vez que ella aparece retumban las redes, su mensaje es claro, moviliza y enamora.
Desconocemos si tiene algún tipo de ambición política, solo vemos que tiene el contacto directo con el pueblo, la empatía y muchísimo más carisma que su padre.
Es increíble que alguien con tanta dulzura y bondad tenga la suficiente entereza como para resistir los más feroces ataques de gente que no la conoce, que la encerró en un prejuicio, que la ha maltratado a ella y a su familia.
Y ahí está, como una roca forjándose con cada golpe que le da el mar.
Este país no está preparado aún para Sofía Petro. Pero créanos que lo estará!