
Hoy arranca un proceso histórico, damos un paso de justicia para quienes ya forman parte de nuestra vida cotidiana. Gracias a la sociedad civil, a las instituciones, a la Iglesia, a los agentes sociales y a la Plataforma Regularización Ya por hacerlo posible. Regularizar no es solo necesario: es justo. Es reconocer una realidad que ya existe. Es garantizar derechos y obligaciones, dignidad y cohesión social. Seguimos trabajando para mejorar la vida de la gente.









