Leandro Patiño
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Leandro Patiño
@ledropp
Aportando a Ecuador en ciencia, tecnología y educación. Expertise: Genomics/Microbiology/Molecular Ecology/One Health/Biotech


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Hoy, Bernardo Darquea, director ejecutivo del INDOT, mantuvo una reunión de trabajo con autoridades del @INSPI_ECUADOR para fortalecer la coordinación interinstitucional y promover acciones que impulsen la actividad trasplantológica en el país. Este encuentro permitirá optimizar procesos de apoyo diagnóstico, fortalecer estándares de calidad y consolidar un sistema nacional de donación y trasplantes más eficiente. Trabajamos articuladamente para salvar más vidas. #ElNuevoEcuador



















El tratado pandémico de la OMS: ¿Será efectivo en la práctica? Tras más de tres años de negociaciones, en 2025 los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alcanzaron un consenso histórico: el Acuerdo Pandémico (‘Pandemic Agreement’), un tratado vinculante diseñado para evitar que se repitan las fallas e injusticias que vimos durante la pandemia de COVID-19. El acuerdo existe. Ahora, la pregunta más incómoda y más importante, sobre todo en estos tiempos en los que se debate sobre la capacidad real de los organismos multilaterales y del derecho internacional: ¿logrará cambiar lo que ocurre en la práctica, especialmente en regiones como América Latina? El tratado nace de una herida abierta: durante la pandemia de COVID-19, los países que producían vacunas acapararon dosis, mientras gran parte del mundo esperaba. Estudios posteriores estimaron que una distribución más justa podría haber evitado millones de infecciones y más de un millón de muertes. Para evitar repetir ese escenario, el acuerdo establece un sistema de acceso a patógenos y reparto de beneficios (PABS): los países comparten muestras y secuencias genómicas, y a cambio acceden a vacunas, diagnósticos y tratamientos derivados de esos datos. El avance es real, pero incompleto. Como advierten expertos, el compromiso de compartir solo el 20% de la producción de tecnologías médicas es “mejor que nada”, pero insuficiente para garantizar una equidad real. Tampoco hay mecanismos sólidos de cumplimiento ni nuevo financiamiento global. El riesgo es que el tratado quede como una buena declaración de intenciones, incapaz de cambiar las dinámicas que vimos durante la pandemia. Para América Latina, este debate tiene una dimensión adicional. La región ha sido históricamente fuente de datos, muestras y secuencias, pero no siempre ha sido beneficiaria de los avances que esos recursos generan. Aquí es donde la vigilancia genómica sostenida se vuelve central. Compartir datos es indispensable para la salud global, pero hacerlo sin capacidad local de análisis y toma de decisiones perpetúa dependencias e inequidades. La soberanía científica no se defiende cerrando datos, sino construyendo sistemas que permitan usarlos primero en casa, beneficiando a los grupos más vulnerables. El acuerdo es solo un punto de partida. Para América Latina, representa una oportunidad estratégica para consolidar la vigilancia genómica como infraestructura esencial de los sistemas de salud, fortalecer la colaboración regional y pasar de un modelo de reacción a uno de anticipación de catástrofes. La próxima pandemia no se evitará con tratados, sino con la implementación de sistemas que funcionen todos los días, incluso cuando no hay emergencia. science.org/content/articl… nature.com/articles/d4158… thelancet.com/journals/lance…






