
Daniel Alvarez
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Daniel Alvarez
@DanielProSM
Coordinador Pcial del Eq.Banquemos. https://t.co/slOT8poolT la Asociacion Civil Banquemos Al Aeropuerto.





Presidente @jmilei: Deje de gritarle a la prensa y empiece a responder. Gobernar no es señalar enemigos: es hacerse cargo. Si no hay nada que ocultar, se explica; si hay dudas, se aclaran; si hay inconsistencias, se ordenan. Usted eligió otra cosa: atacar al que pregunta. Y eso, aunque cambie la estética, es el reflejo más viejo del poder cuando se siente incómodo. Yo estuve del otro lado de ese reflejo cuando denunciar al kirchnerismo no daba aplausos sino problemas, cuando salir a la calle no era épica sino exposición, cuando el poder no discutía: te marcaba. Fui perseguido, hostigado, expuesto. Promoví marchas cuando muchos callaban. Firmé y empujé “Infectadura” cuando cuestionar el relato oficial te convertía en enemigo… y cuando buena parte de la propia oposición republicana prefería no firmar porque el documento “era demasiado duro”. Ahí se mide la convicción: en el costo. Y en esa escena, @jmilei, usted no estaba. Por eso hoy le hablo sin fanatismo y sin doble vara. No para defender periodistas, muchos no me representan, especialmente aquellos que no informan sino que operan, ya sea en contra o a favor de alguien. Tampoco me representan los que confunden acceso con complacencia y convierten la entrevista en un trámite sin preguntas. Y usted, Presidente, sabe bien a quién le habla y a quién no: concede micrófono a quienes lo validan y esquiva a quienes lo incomodan. Quiero creer, sinceramente, que esa asimetría no responde a ninguna forma de pauta, directa o indirecta, porque sería grave; pero incluso si no fuera así, el efecto es el mismo: un ecosistema donde el poder se siente cómodo y el control se debilita. Por eso no defiendo nombres propios: defiendo la función de incomodar al poder. El periodismo sirve cuando molesta, cuando publica lo que el poder preferiría que no exista, cuando pone luz donde otros necesitan sombra. Y cuando esa luz se acerca, el poder reacciona. Siempre. Lo hizo el kirchnerismo y hoy lo está haciendo usted: cuando la información roza su entorno, no explica, desacredita; no responde, ataca; no aclara, ensucia. Hace lo mismo que el tero: grita lejos del nido. Mientras apunta contra “ensobrados” y “mandriles”, evita hablar de lo que importa: la causa ANDIS, donde orbitan su hermana y los Menem; el caso $Libra, que ya no es periférico sino que lo involucra a usted, a su hermana Karina y a Manuel Adorni y sus los vuelos, las sociedades y los patrimonios que no cierran. No es “opereta”: son hechos que exigen respuestas. Y usted eligió no darlas, eligió correr el eje y deslegitimar al que pregunta antes de que la respuesta sea inevitable. Usted llegó denunciando una casta que se protegía a sí misma… y hoy, frente a la primera incomodidad real, está haciendo exactamente eso: protegerse, proteger a su hermana, proteger a su vocero. Para que ese blindaje funcione necesita algo esencial: que la sociedad deje de confiar en cualquiera que investigue. Por eso no discute datos, discute a quien los publica; por eso no refuta información, la desacredita; por eso no responde, ataca. Eso no es carácter: es método. Y los métodos definen gobiernos. La República no se debilita cuando un periodista incomoda; se debilita cuando el poder decide que nadie tiene derecho a incomodarlo. Puede seguir elevando el tono, @jmilei, puede seguir señalando afuera y acumulando ruido. Pero el ruido siempre se apaga. Y cuando se apaga, no quedan los insultos: quedan los hechos. Y hay una ley que no falla, Presidente: lo que el poder no explica a tiempo, la realidad lo explica por él… y cuando la realidad habla, no absuelve: condena.






Desde que paso nuestro primer congreso ya pasaron 4 años. La administración cambio y la respuesta nunca llego. El Palomar se cerró por un capricho político y se debe abrir con una decisión política. Nosotros seguiremos reclamando. #AbranElPalomar @VickyVillarruel @GusDeheza @RicBenedetti @EquipoBanquemos

✈️ Seis años de la pandemia. Seis años sin El Palomar. La gente necesita trabajo, educación, salud. Las decisiones políticas son ahora, no mañana. El Palomar no fue solo un aeropuerto: fue justicia social, fue empleo para miles de argentinos, fue movilidad y oportunidades para millones. Cerrar El Palomar fue cerrar puertas. Abrirlo es abrir futuro. Los 47 millones de argentinos lo vamos a agradecer. #AbranElPalomar @VickyVillarruel @GusDeheza @RicBenedetti @EquipoBanquemos





En los 2000 yo también creí que habíamos tocado fondo con Carlos Menem: privatizaciones truchas, venta de armas, el Estado convertido en botín de guerra. Pensé que la Argentina había aprendido la lección. No aprendió nada. Llegaron Nestor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner y nos demostraron que el fondo no era un límite… era apenas un escalón más abajo. A Mauricio Macri lo defendí de punta a punta. Lo banqué cuando muchos se escondían. Por eso lo digo sin vueltas: uno de sus peores errores fue sostener con respirador artificial al kirchnerismo. La grieta rendía, el miedo ordenaba, los votos cerraban. Ese cálculo, cómodo, corto, peligroso, nos devolvió a Alberto Fernández y a todo lo que vino después. Hoy veo el mismo libreto repitiéndose. La misma tentación. El mismo atajo: Inflar el miedo. Agitar fantasmas funcionales. Mantener vivo al enemigo correcto. Dicen que “rinde”. Y mientras tanto, lo que de verdad importa crece sin que lo puedan tapar ni con shows judiciales ni con tapas complacientes: #LIBRA, ANDIS, los vuelos de Manuel Adorni, los contratos y licitaciones que rozan a su esposa y su entorno, las explicaciones que no cierran. A Cristina rindiendo cuentas en Comodoro Py no le tengo ninguna pena. La denuncié cuando estaba en la cresta de la ola, cuando hacerlo tenía costo y muchos elegían callar. Verla ahí no me genera dudas. Me genera alivio. La sensación, tan rara en la Argentina, de que, aunque sea tarde, aunque sea incompleto, la Justicia a veces existe. Pero justamente por eso no me distraigo. Porque el truco es viejo: te muestran un enemigo cómodo… para que no mires el problema incómodo. Y ahí es donde la historia se vuelve peligrosa. No se repite por casualidad. Se repite cuando la sociedad decide no ver. Primero justifica. Después relativiza. Al final, naturaliza. Y cuando te querés acordar, ya no es que cruzaste una línea. Es peor: te corriste vos. Te convertiste en lo que juraste combatir. En el que aplaude lo que antes denunciaba. En el que ve conspiraciones donde hay pruebas. En el que defiende lo indefendible… pero con argumentos prolijos. Ahí es donde todo se pudre. Esta vez no. No me van a correr con el “del otro lado son peores”. Ese verso ya lo escuché. Siempre termina igual. La corrupción no entra de golpe. Entra de a poco. Y entra mejor cuando tiene fanáticos. Si olvidamos la historia, no es que se repite. Vuelve más ordenada. Más sofisticada. Más difícil de detectar. Y cuando finalmente la ves… ya no te escandaliza. Te representa. Ricardo Raúl Benedetti

Qué importa de dónde salió? Lo importante es si es cierto o no. Adorni afirmó que el video del avión a Punta del Este surgió de “puertas adentro” del Gobierno lanacion.com.ar/politica/adorn… a través de @LANACION/

A mí me enseñaron que el periodismo consiste en hacer preguntas. No como opositor militante, pero tampoco como amigo del poder. Preguntas. Sobre lo que importa. Sobre lo que no cierra. Sobre lo que la audiencia merece entender. Últimamente algunos periodistas arrancan las entrevistas aclarando que van a preguntar “como periodistas K opositores”. Y ahí está la trampa. Porque al plantearlo así instalan una idea peligrosa: que las preguntas incómodas al poder no son periodismo, sino militancia. Que cuestionar a Milei, Adorni o Karina es ser “kuka”. Y eso termina funcionando perfecto para el entrevistado: le permite victimizarse, responder lo que quiere y reforzar el libreto de los trolls que llaman “kuka” o “llorón pautero” a cualquier periodista que pregunte. Curioso método. Se anuncia una entrevista “dura” y termina siendo una sesión de limpieza de imagen. Al final pasa siempre lo mismo: los funcionarios dan entrevistas… a los periodistas que saben que no los van a complicar.
