Juana Peña@Chris_Montz
Nino Bravo murió un día como hoy, 16 de abril de 1973, en un accidente de tránsito en la carretera N-III, a la altura del km 95, en Villarrubio, Cuenca. Viajaba conduciendo su BMW 2800L junto a tres músicos rumbo a Madrid. La mañana iba con normalidad hasta que, en una curva, el vehículo perdió el control, se salió de la vía y dio varias vueltas de campana.
El impacto fue terrible. Aunque recibió primeros auxilios en Tarancón y fue trasladado de urgencia hacia Madrid, algunas fuentes indican que falleció durante el trayecto, a pocos kilómetros de la capital; tenía sólo 28 años. Los informes posteriores señalan que sufrió un politraumatismo severo acompañado de hemoneumotórax, es decir, múltiples lesiones internas junto a un colapso pulmonar provocado por la acumulación de aire y sangre en el tórax. Sus acompañantes sobrevivieron con heridas de diversa consideración. Ninguno llevaba cinturón de seguridad, algo que en la época aún no era obligatorio.
La noticia conmocionó a España y se extendió rápidamente a varios países. Hubo una profunda reacción de dolor. Más de 10.000 personas acudieron a su entierro en Valencia. Nino Bravo, cuyo nombre real era Luis Manuel Ferri Llopis, tenía múltiples proyectos en marcha. Su muerte no sólo truncó una carrera en su punto más alto; también dejó, para siempre, la sensación de una historia inconclusa.