

No fue “Nueva” nada. No fue “España” aquí. Fue tierra invadida, renombrada y explotada. Anahuac tenía historia, ciencia, ciudades, agricultura, astronomía y organización política antes de que llegaran a imponer su idioma, su religión y sus categorías. No estaba vacío esperando a los pedófilos terroristas invasores españoles. Llamarle “Nueva España” es repetir al invasor como verdad universal.













