
Calidad MX (Omar)
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Calidad MX (Omar)
@CalidadYa
Ingeniero apasionado por la ciencia y la tecnología. Objetivo y orientado a lo factible. Interesado en economía y política.



Ah, entonces el problema es que “el patrón se queda con lo que produce el trabajador”… 😂😂😂interesante.🙄🙄🙄 Pregunta incómoda: Si el trabajador produce tanto valor… ¿por qué no produce por su cuenta y se queda con el 100%? ¿Quién se lo impide? ¿El capitalismo… o la realidad? Porque bajo esa lógica comunista, nadie debería necesitar un empleador. Bastaría con producir, vender y hacerse rico solo. Pero resulta que: •producir no es solo trabajar, es coordinar, invertir y asumir riesgo •vender no es automático, es crear mercado, clientes y distribución •y ganar no es garantizado, es competir. Entonces pasa algo curioso: el mismo sistema que critican es el que les permite tener empleo cuando no pueden (o no quieren) asumir todo lo demás. No trabajan para alguien para que “los exploten”… trabajan para alguien porque ese alguien ya resolvió lo que ellos aún no pueden resolver para comer y vivir.





El capital es riqueza producida por los trabajadores




Hundreds of millions of people throughout the world are immersed in extreme poverty. Yet, disproportionate wealth remains in the hands of a few. It is an unjust scenario, in the face of which we cannot fail to question ourselves and commit to change things. There is no lack of resources at the root of disparities, but the need to address solvable problems related to a more equitable distribution of wealth, to be achieved with moral sense and honesty.






Igualdad, Progreso y Realidad De los 300,000 años de historia humana, la idea de exigir igualdad de forma organizada y sostenida es reciente, nació con la revolución industrial, ya que por primera vez el trabajador tuvo acceso a mejor calidad de vida, cultura, tiempo libre y herramientas para organizarse y reclamar derechos. Por eso tiene sentido la actual ola de activismo en redes sociales. Pero hay una diferencia clave con respecto a hace 250 años: hoy se protesta con educación pública, agua potable, electricidad, derechos garantizados, internet, celular en la mano etc. El descontento (legítimo o no), se ejerce desde condiciones de vida que las generaciones anteriores no habrían podido imaginar. La historia también nos recuerda que el progreso no es irreversible. Cada vez que el populismo marxista ha tomado el control bajo la promesa de justicia social, el resultado ha sido el mismo: contracción económica, destrución de instituciones y deterioro del bienestar que tardó generaciones en construirse.





La utopía del Comunismo El motor del individuo es el bienestar de su familia, no la cooperación colectiva abstracta. Mientras el cerebro humano genere oxitocina, los apegos serán individuales y el instinto será acumular privilegios para los suyos. Forzar un modelo que ignore eso requiere un Estado represor. Y dado que el comunismo se define precisamente por la ausencia de Estado, la contradicción no tiene solución. Para llegar a la utopía necesitas exactamente lo que la utopía promete eliminar. Lo más cercano a un modelo viable y exitoso es el socialismo de mercado al estilo nórdico: economía de libre mercado con instituciones sólidas, Estado de derecho fuerte y políticas sociales financiadas por una base productiva real. No es utopía ni capitalismo puro: es pragmatismo con evidencia a su favor.

¿Tan difícil es de entender?




Igualdad, Progreso y Realidad De los 300,000 años de historia humana, la idea de exigir igualdad de forma organizada y sostenida es reciente, nació con la revolución industrial, ya que por primera vez el trabajador tuvo acceso a mejor calidad de vida, cultura, tiempo libre y herramientas para organizarse y reclamar derechos. Por eso tiene sentido la actual ola de activismo en redes sociales. Pero hay una diferencia clave con respecto a hace 250 años: hoy se protesta con educación pública, agua potable, electricidad, derechos garantizados, internet, celular en la mano etc. El descontento (legítimo o no), se ejerce desde condiciones de vida que las generaciones anteriores no habrían podido imaginar. La historia también nos recuerda que el progreso no es irreversible. Cada vez que el populismo marxista ha tomado el control bajo la promesa de justicia social, el resultado ha sido el mismo: contracción económica, destrución de instituciones y deterioro del bienestar que tardó generaciones en construirse.


















