고정된 트윗

Sergio del Molino.
Historias laterales
Los escritores anuncian novedades cuando aparece un libro suyo recién editado. Pero, además, los buenos escritores regresan a un punto que parecía haber quedado suspendido tiempo atrás.
Sergio del Molino siempre regresa.
Cuando publica un nuevo título, uno tiene la sensación —al menos yo la tengo— de que algo intermitente se reanuda: una conversación, una curiosidad, una indagación que viene de atrás.
El autor la retoma. Y el lector hace memoria y se las ingenia para retomar la conversación precisamente en el punto en que quedó.
A Del Molino lo leo desde hace tiempo. Lo he comentado en redes, en mi blog, también en la @revistamakma y, por supuesto, en la Llibreria Ramon Llull, en conversaciones que me resultaron muy instructivas.
No siempre coincidimos: sería monótono o sospechoso coincidir en todo momento. Pero siempre me interesa lo que dice, lo que hace, lo que finalmente escribe.
Tiene una cualidad poco frecuente: la de escribir libros que son preguntas que no siempre nos habíamos planteado.
No me refiero a preguntas abstractas, sino a cuestiones concretas y situadas. Esto es, preguntas sobre España, sobre su memoria, sobre sus mitologías culturales. Sobre los relatos que nos contamos para entendernos. Todo ello, sin metafísicas nacionales, dolorosas o compensatorias.
Cuando apareció ‘La España vacía’ (2016) muchos creyeron que aquello era simplemente una etiqueta brillante. Lo era, claro —las buenas etiquetas lo son—, pero también era otra cosa más inteligente: una manera de mirar el país desde los huecos, desde las ausencias, desde esos territorios donde el relato nacional parece debilitarse.
A Del Molino le interesan mucho esas zonas vacías, aparentemente inertes o deslocalizadas, fuera de sitio. En los márgenes.
Podríamos decir que practica una especie de arqueología narrativa: escarba en la memoria reciente, en las biografías, en los paisajes culturales, buscando algo que nos ayude a guiarnos en el incierto presente: ese del que pisamos su dudosa luz.
A veces, Del Molino lo hace como reportero, otras como escritor de no ficción, otras como novelista. Las fronteras entre esos oficios y prácticas no parecen preocuparle demasiado.
Citaré alguno de sus libros, pocos para lo que ya es una biblioteca de volúmenes imprescindibles.
Recuerdo, por ejemplo, el impacto de ‘La hora violeta’ (2013). Es un libro que no puede leerse sin quedar sería o severamente afectado, conmocionado. Ahí la literatura se convierte en duelo, en memoria íntima, en tentativa de comprensión.
O recuerdo ‘Un tal González’, dedicado al expresidente del Gobierno español, personaje antipático por diversas razones. La figura de González le sirve para recorrer una época entera de la política española. El expresidente recibe su merecido. Que cada cual sopese. En este caso aparece algo que Del Molino maneja con gran habilidad: la mezcla de investigación, memoria y relato.
Y recuerdo también ‘Los alemanes’ (2024). Allí, en sus páginas, Del Molino vuelve a hacer algo que resuelve con maestría: tomar un episodio histórico poco conocido —la presencia de colonias alemanas en España, sus resonancias culturales, sus ecos políticos— para convertirlo en una historia mayor. ‘Los alemanes‘ es una novela que resulta, al mismo tiempo, investigación, evocación y reflexión sobre la memoria.
Ahora publica ‘La hija’ (2026).
Sigue aquí:
open.substack.com/pub/justoserna…

Español













