como dice Eclesiastés 3:11: «Todo lo hizo hermoso en su tiempo; también ha puesto eternidad en el corazón de ellos, de modo que el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.»
La Ley con Moisés, la Gracia actual hasta el futuro Reino Milenial.
Por eso, aunque haya cosas que solo Él conoce, podemos estar seguros en su gobierno. Porque la dispensación de los tiempos de Dios nos permite entender la progresión de su revelación con la humanidad; y
Dios se ha revelado a la humanidad a través de los tiempos, «dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo» (Efesios 1:9).
Este conocimiento no siempre fue tan completo como hoy, ni lo será después. Actualmente
conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra» (Apocalipsis 22:11-12).
Por ello, se vuelve imperativo vivir cada día en santidad, entregando nuestra vida entera a Él en pureza y devoción. Porque si esta carece de santidad, todo aquello que se realice durante la Semana
Para celebrar una Semana Santa que verdaderamente agrade a Dios, es necesario vivir una vida en santidad. De lo contrario, todas las ofrendas y sacrificios que se realicen durante su conmemoración —ayuno, abstinencia, Vía Crucis, la visita a los templos, los actos de caridad y
alcanzarla y vivir en ella requiere fervor, pasión, esfuerzo y una actitud decidida contra el pecado, las influencias del mundo y los obstáculos espirituales que se interponen en el camino.
Por eso la Biblia dice: «El reino de los cielos sufre violencia,
Pelarse por un asiento en el autobús, por un turno en el banco, por ir primero en el carril o conseguir un lugar de estacionamiento. Luchar por elegir la prenda que más nos gusta, por la mejor porción en la mesa...
La vida cotidiana está llena de estas pequeñas batallas.
nadie que sea fornicario, o profano como Esaú, el cual por una sola comida vendió su primogenitura. Porque bien sabéis que después, cuando quiso heredar la bendición, fue desechado; porque ya no halló lugar de arrepentimiento, aunque con lágrimas lo buscaba» (Hebreos 12:16-17).
Después de cometido, no continúa sin dejar rastro; una vez hecho, no puede ser ignorado.
El pecado deja huellas que marcan, pero el Señor restaura. Donde hay pecado, Él inicia un proceso de restauración, purificación y liberación.
Por eso su Palabra dice: «Mirad que no haya
El pecado deja secuelas. El pecado traiciona. El pecado lastima. El pecado debasta. Porque el pecado tiene un efecto irreversible en la vida de las personas: hace creer, al principio, que lo puedes controlar, pero luego notas que te ha dominado y apoderado de ti.
cometemos en nuestra vida, no ocultarlos y confesarlos ante Dios, para que Él nos perdone, cubra y borre nuestras transgresiones, y restaure nuestras vidas.
«El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia» (Proverbios 28:13).
gritería, necedad, glotonería, hurto, etc. Porque, como decía Pablo: «Nuestra naturaleza carnal desea lo que está en contra del Espíritu, y el Espíritu desea lo que está en contra de la naturaleza carnal» (Gálatas 5:17).
Por esta razón, es necesario reconocer los pecados que
Puede que tu pecado no sea fornicación ni adulterio, pero seguro que tienes alguno. La Biblia enseña que todos hemos pecado y hemos faltado a la gloria de Dios, y nuestras transgresiones han creado una separación entre nosotros y Él. Por eso, nos exhorta a examinarnos a nosotros