Pablo Pérez Iglesias 리트윗함

✍️ El teatro también debe ser industrial.
[Por Carlos Rottemberg]
La falta de ficción en la televisión abierta acarrea, además de la preocupante economía individual que impacta negativamente en el conjunto de actores, un perjuicio futuro para el mundo del teatro industrial.
Aquí no pongo en duda la existencia futura del teatro (la real cuna histórica de la ficción) sino su tratamiento industrial, aquel que nos permitió llegar a tener una teatral Av. Corrientes de Buenos Aires, inexistente en tantas capitales de importantes países del llamado primer mundo.
La difusión en la televisión gratuita de los trabajos de centenares de buenos artistas provocó, en multiplicados casos, el interés de la audiencia por verlos “en vivo”.
Sobran los ejemplos de aquellos muy buenos programas televisivos de ficción desde los cuales se lanzaron a los escenarios a actrices y actores que aún hoy encabezan las marquesinas de los más grandes teatros.
¿Existirán en el futuro nuevas camadas de actores convocantes que puedan sostener económicamente la construcción, el mantenimiento y el funcionamiento de esos costosos edificios? ¿Alcanzará con algunos éxitos en plataformas?
¿Podremos diferenciar “teatro y actores” de seguidores, mentalistas, influencers y tantas variadas opciones que van proliferando sobre los escenarios?
Se equivoca el empresario teatral que festeja el corrimiento de una gran masa de importantes nombres propios a los escenarios de la Av. Corrientes -como ocurrió en 2024 y se repite esta temporada- ante la falta de ficción. Miremos una más adelante. Me recuerda a quien se alegra por cargar nafta minutos antes del aumento de la medianoche. ¿Y el próximo tanque?
Desde el quehacer teatral debemos apoyar el regreso de nuestros actores a las pantallas masivas.
Sin dudas, además de solidario hacia el colectivo de artistas con el cual nos relacionamos profesionalmente, resultará también otra eficaz manera de continuar fortaleciendo la actividad teatral industrial del futuro.
Vale recordar que a principios de los años 70, Buenos Aires tuvo que prohibir la construcción de nuevos cines en la calle Lavalle, en las cuadras del 600 al 900, por motivos de seguridad ante la concentración masiva de espectadores, quienes ponían en riesgo su propia seguridad en caso de emergencia.
Resultaría impensado para aquellos empresarios de los cines imaginar la misma arteria tres décadas más adelante.
[Calle Lavalle, año 1973 👇]

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