Jhonf Fonseca@Jhonffonseca
💥La tripulación de Artemisa II ha descrito dormir en el espacio como una experiencia muy distinta a cualquier cosa en la Tierra, y bastante más compleja de lo que parece a simple vista.
En el caso de Christina Koch, ha preferido sujetarse en el túnel de acoplamiento, donde hay menos movimiento. Al no haber gravedad, a veces duerme boca abajo simplemente porque así se siente más cómoda, aunque en realidad su cuerpo está flotando libremente. Desde fuera, parece como si estuviera suspendida en el aire, similar a un "murciélago humano", pero en realidad está ligeramente sujeta para no desplazarse.
Además, el cuerpo no siente presión contra una superficie, lo que puede ser extraño al principio. Algunos astronautas dicen que es como flotar en el agua sin necesidad de esfuerzo. Sin embargo, el ruido constante de los sistemas, la iluminación artificial y el ritmo circadiano alterado hacen que conciliar el sueño requiera adaptación.
En resumen, dormir en el espacio no es solo cerrar los ojos: es aprender a descansar sin gravedad, en un entorno donde incluso la posición del cuerpo deja de tener sentido.