Mi niña interior llora cuando se da cuenta que todavía en hoy en día no somos importantes para nadie, que siempre vamos después de alguien no importa cuánto nos esforcemos o seamos buena personas siempre nos querrán de último y por ratos.
Mi tranquilidad vale más que explicarle mi corazón a personas empeñadas en entender otra cosa… cada quien da de lo que lleva dentro y yo prefiero seguir actuando desde mis valores y lo que Dios me enseñó. “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” Romanos12:21
Dios conoce las intenciones del corazón y sabe quién está sólo cuando le conviene y quién permanece de verdad. Porque el amor sincero no aparece únicamente por necesidad.
Antes de ser mamá fui muy especial con los hijos de muchas personas: presente, detallista y con cariño sincero. Hoy que tengo al mío, muchos no han sido igual. Y eso me enseñó a no esperar nada de nadie y a saber a quién sí tener en cuenta.
Vivimos en un mundo donde tenemos tan normalizado la mala alimentación de un bebé o niño que cuando ven a una madre alimentarlo de manera sana solo recibe burlas y quejas.
Una madre saluda siempre a su bebé cada vez que vuelve de la guardería, y con el tiempo él empieza a responder del mismo modo. Ver ese cambio es de lo más tierno.