Pedro Honrubia@honrubiahurtado
Visto el "documental" de marras.
Como documento periodístico o cinematográfico no tiene el menor valor y pasará sin pena ni gloria. Un trabajo de pésima calidad que te aburre de principio a fin, y que no pasa por un mínimo filtro de calidad como para considerarlo algo mínimamente serio. No he visto el resto de trabajos del director, pero si son de similar calidad, pobre hombre, alguien de su entorno se lo tendría que decir alguna vez.
Ahora desde el punto de vista de la propaganda política estilo terrorismo emocional con la finalidad de destruir y deshumanizar a una persona y a cualquiera que sea de su entorno, por motivaciones políticas o ajustes de cuentas ideológicos, es una joyita.
Una secuencia emocional perfectamente encadenada para generar efectos concretos buscados, mediante una asociación de estímulos emocionales sucesivos perfectamente estructurada para ello.
Algo muy básico y sencillo de detectar para cualquiera que sepa algo sobre procesos de manipulación emocional a través del audiovisual, pero que puede ser muy eficaz para quien no.
Un primer capítulo en el que te venden lo bueno, talentoso y feliz que era X persona y lo mucho que admiraba a Y persona.
Un segundo capítulo que se sale del ámbito de referencia de lo que es propiamente esa persona buena y antes feliz, pero que pretende definir una serie de comportamientos horrendos y malignos encarnables en determinadas personas y espacios, la persona Y antes dicha específicamente, aunque dichas personas no hayan no formado parte de los hechos que ahí se relatan y el espacio no tenga nada que ver con el que opera sobre la persona X antes ensalzada.
Y un tercer capítulo donde te cuentan ya cómo esos comportamientos horrendos y malignos de Y y su entorno se utilizan, entonces ya sí, en contra del señor X feliz y talentoso para destrozarle la vida y llevarlo al borde del suicidio, y además que se hace así porque las personas que lo hacen son así por naturaleza, malas y horrendas, y simplemente le hacen a X lo que ya antes le han hecho a muchos otros y en el futuro le seguirán haciendo a más gente, porque son así: demonios. ¿Y qué hay que hacer frente a los demonios? Pues obviamente, en la medida que se pueda, exterminarlos.
Historia de un chico bueno y valiente que admira a un ser muy malo sin saberlo, y al que le destrozan la vida luego esa gente maligna y malvada que son un peligro social si no se les detiene, que además no lo hacen solo con ese chico, que lo hacen con todo el mundo que pueden porque nadie les hace frente, y que por ello el chico bueno quiere advertir al mundo de la maldad de esas personas para que se haga algo de una vez y no le pase a nadie más. Además dando nombres y apellidos y detalles en profundidad de los malvados para que todo el mundo les ponga la cruz y los conviertan en apestados por solidaridad si es que no quieren ser cómplices de los malos.
Terrorismo emocional de baratillo.
Un famoso propagandista alemán del siglo XX muerto en un bunker junto a su mujer e hijos, estaría orgullosísimo del producto. Enhorabuena, cracks