
El Consejo de Estado acaba con el derecho a la pensión y eso no debe ser permitido por el pueblo trabajador. La constitución de 1991 floreció en derechos para la gente. Un poder constituido como el Consejo de Estado no tiene ninguna legitimidad en anular los derechos de la gente que trabaja. Esa es una decisión inconstitucional y es un golpe de estado contra el pueblo constituyente y soberano. El pueblo trabajador debe decidir sobre el poder, no solo sobre el gobierno. La corte constitucional tiene la oportunidad histórica de dignificar la justicia colombiana. Ojalá lo haga. El pueblo es el soberano y fuente de todo poder. El consejo de estado no puede pretender, por salvar los dos banqueros dominantes de este país, Luis Carlos Sarmiento y el grupo empresarial antioqueño, dueños de Bancolombia y su fondo privado de pensiones, que se estafe al pueblo trabajador, dejando los ahorros de la gente que trabajó toda su vida y decidió libremente pasarse al sistema público de pensiones, expósita ante el robo de sus ahorros vitales producto de su trabajo, volver los ahorros de la vida de los trabajadores para que se vuelvan utilidades de unos señores ancianos pero riquísimos que siempre han vivido del ahorro del público y del estado. Eso no es justicia es injusticia, y la injusticia genera violencia en Colombia que merece, por bella y trabajadora, ser un estado social de derechos y no un país exprimido por vampiros de la muerte que empobrecen y ensucian a Colombia Aquí decide el pueblo y no los abogados genuflexos a banqueros. Es Bolivar y su espada la que brilla. Que el pueblo decida su gobierno y ojalá no decida votar por los squifos y vampiros de cualquier sexo, de la muerte. El pueblo trabajador debe votar por sus derechos. Pero no solo es elegir un presidente, sino cambiar los poderes que se oponen ilegítimamente a los derechos del pueblo constituyente. Es la hora de la dignidad y los derechos, esto es irreversible. Ante la injusticia, poder constituyente del pueblo.





















