Don Severo retweetledi

Claudia Sheinbaum llega a “dialogar”, pero el gesto delata otra cosa: verticalidad, regaño y control.
Cuando el dedo señala, ya no hay apertura; hay advertencia. Y si además la respuesta es “no se van a manifestar cuando quieran”, entonces el mensaje es clarísimo: sí quieren protestas… pero solo cuando al poder le convenga.
Como diría su antecesor: “lo que diga mi dedito”.
Eso no suena a tolerancia democrática.
Suena a una autoridad irritada porque el pueblo le arruinó la escenografía.
La libertad no se concede por horario.
La protesta no necesita permiso del gobierno.
Y una presidenta no debería comportarse como dueña del espacio público.
Español





































