
Documentos desclasificados de la CIA demuestran que EEUU usó a prisioneros de guerra coreanos para hacer experimentos humanos, con la ayuda de criminales nazis y japoneses de la brutal Unidad 731 reclutados después de la WW2. En un documento de la CIA en 1951, se solicitan 6 dispositivos de hipospray, que eran instrumentos de tortura diseñados para inyectar sedantes a través de la piel mediante inyección a presión. Además torturaban psicológicamente a los coreanos, usando incluso métodos de hipnosis y alucinaciones con drogas, con el macabro objetivo de que le obedecieran como si fuese un robot humano, en uno de los memorandos se dice: “¿Podríamos capturar a un sujeto y, en el lapso de una o dos horas, hacer que estrellara un avión, destrozara un tren, etc.?”. En una reunión celebrada el 9 de mayo de 1950, el Cirujano General del Ejército de EEUU tramitó una solicitud de información sobre drogas, narcoanálisis y técnicas especiales de tortura que perpetraron los nazis y los imperialistas japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Pocos saben que EEUU, además de la Operación Paperclip donde reclutó a miles de científicos nazis, también reclutó a todos los criminales científicos japoneses de la Unidad 731, incluido el Mengele japonés, Shirō Ishii, que llegó a estar a sueldo de la CIA para crear sus propias bombas biológicas y estudiar sus experimentos contra seres humanos.






































