
Al final, lo mejor que nos dejó el Mundial fue ver llorar a los gentlemen ingleses por una bandera mal pintada… y por dos goles. Para ser tan nobles, tan estoicos y tan dueños de la flema británica, resultaron bastante mariconcitos.
Por cierto, dos cosas muy importantes:
1.º Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.
2.º Inglaterra ya es de los que no comen jamón. Acéptenlo; la realidad suele ser menos elegante que el discurso. 😉

Español










