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Lo de Indra es un ejemplo donde el orden de los factores altera completamente el producto. Hoy previsiblemente dimitirá Ángel Escribano de la presidencia. El espectáculo ha sido indigno de una empresa del Ibex 35. Y la culpa no es solo de Escribano. Manuel de la Rocha, mano derecha de Pedro Sánchez para las cosas del Ibex 35, tenía varias opciones en enero de 2025 y eligió la peor:
Opción conflicto de interés total:
1. Nombrar a Escribano presidente de Indra, que es el pilar sobre el que se construirá un gran campeón de defensa nacional.
2. Indra y EM&E acuden en alianza a contratos milmillonarios del Ministerio de Defensa
3a. Indra compra EM&E, la empresa de Escribano, que vale mucho más gracias a esos contratos de Defensa.
4. Indra y EM&E son una compañía fusionada.
El conflicto de interés del punto 1 al 3 es tan obvio que clama al cielo que De la Rocha no lo viera en enero. Si se dieron cuenta a final de 2025 que EM&E tendría un % excesivo de Indra es que no hicieron las cuentas en enero de 2025, cuando esto era aún más evidente.
Esta opción mutó en la variante 3b:
3b. Escribano rechaza vender EM&E a Indra.
4. Escribano sigue como presidente de Indra y su hermano (Javier) dirigiendo EM&E (propiedad de los dos).
Aquí el conflicto de interés es menos evidente, pero existe igualmente. El valor de EM&E depende en buena medida de los contratos que reciba del Gobierno, de Indra o de ambos. Si Escribano preside Indra (de forma ejecutiva, además) tendrá que afrontar decisiones en las que los intereses de los accionistas de Indra no estén totalmente alineados con los de los accionistas de EM&E (él mismo). Ayer publicábamos un ejemplo claro: Indra deja que EM&E lidere la alianza para desarrollar los megacontratos de Defensa (elconfidencial.com/empresas/2026-…).
Ahora imaginen este otro orden de los factores:
1. Enero de 2025: un presidente no ejecutivo (afín al gobierno, claro, para ser realistas).
2. Indra, con José Vicente de los Mozos de CEO compra EM&E.
3. Indra y EM&E se fusionan.
4. Escribano preside Indra.
En esta opción, el conflicto de interés se limita a que EM&E es accionista de Indra, pero eso es mucho más fácil de gestionar que con un Escribano presidiendo la compañía. El punto a resolver aquí es cómo ejecutar esa absorción de EM&E por parte de Escribano sin darle un peso excesivo en la compañía resultante. Con este escenario, el Gobierno no puede elevar apenas el peso de la SEPI sin verse obligado a lanzar una opa (umbral del 30%), ni tampoco comprar el 100% de EM&E con acciones de Indra, así que habría que hacer una ampliación de capital (para pagar en cash) o endeudar Indra (incorporando las acciones de Indra solo como una parte del pago). O una sabia combinación de las tres.
Pero esta última opción requería tiempo, planificación y alguien que pensara a un par de semanas vista. Deduzco que en ese fin de semana del 17-18-19 de enero de 2025, cuando en el baile Pallete/Murtra/Escribano crujieron todas las normas de gobernanza del Ibex 35, no dio tiempo para hacer política con sentido de Estado.
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