

Bletisa
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@Alopez_Letrado @SaizElma @CorujoBorja Y por qué a los abogados con más 15 años cotizados se nos excluye? Inentendible ni jurídicamente, ni políticamente. Injusto y arbitrario







Si de verdad apoyan difundan la manifestación del próximo día 23 de mayo. #J2SeMueve22M


La oposición no tiene mucha imaginación: dice lo mismo todos los días, siempre en contra de @sanchezcastejon, porque no tiene proyecto ni puede decirles a los españoles qué ha hecho su partido por España. Nosotros, en cambio, podríamos estar horas hablando de leyes, avances y decisiones que han mejorado la vida de la gente. 🗣️ José Luis Rodríguez Zapatero #DefiendeLoPúblico















‼️‼️𝐐𝐮𝐞𝐝𝐚𝐧 𝟕 𝐝í𝐚𝐬‼️‼️ #𝐉𝟐𝐒𝐞𝐌𝐮𝐞𝐯𝐞𝟐𝟑𝐌 España, 7 de octubre de 1986. Es martes. Enciendes la televisión. Solo hay dos canales de cobertura nacional y, casi por azar, eliges TVE-2 —aún no se llamaba La 2—. Allí empieza Turno de Oficio, una nueva serie que se estrena ese día. Y, sin darte cuenta, entiendes por primera vez que la justicia no siempre viste toga impecable ni habita despachos elegantes: a veces llega cansada, mal pagada y llena de dudas, pero decidida a no rendirse. Antonio Mercero puso cámara y conciencia a una realidad incómoda. Juan Echanove, Juan Luis Galiardo y Carme Elías dieron vida a tres abogados del turno de oficio que defendían a quienes casi nadie quería defender. Personas sin recursos, sin influencia, sin voz. La otra cara del progreso español de los años ochenta. Cosme representaba el privilegio del que puede elegir; Funes, el desgaste de quien ha visto demasiado; Eva, la convicción de que la justicia también debía ser feminista, social y valiente. Tres miradas distintas unidas por algo más fuerte que las ideologías: la certeza de que el Estado de Derecho solo existe si alguien está dispuesto a defenderlo incluso cuando no resulta rentable ni cómodo. Porque Turno de Oficio hablaba de drogas, de violencia, de corrupción, de desigualdad. Pero, sobre todo, hablaba de dignidad. De quienes sostienen lo público cuando nadie mira. De profesionales que trabajan donde la sociedad duele. Ese era el mensaje de fondo: la justicia no consiste en elegir causas fáciles, sino en garantizar derechos incluso a quienes nos incomodan. Especialmente a ellos. Hoy, décadas después, la lección sigue intacta. Los derechos no se heredan. La justicia no está asegurada. La igualdad nunca es definitiva. Todo eso depende de personas dispuestas a comprometerse, a defender lo común, a no resignarse. Feliz 7. El 23M nos movemos porque nadie debería quedarse atrás. Nunca.


He mantenido un encuentro con las asociaciones de afectados por las prestaciones de jubilación para analizar los puntos de la ponencia de ley que sigue dejando atrás a muchos compañeros. Seguimos trabajando por una pasarela justa y sin exclusiones. #DeAbogadoADiputado