hay días que me duelen hasta las cosas que creía superadas y me hacen darme cuenta que a lo mejor el dolor nunca se va, solamente lo empujas a un rincón de tu mente y tratas de hacer espacio para otras cosas pero si lo buscas, en el fondo, siempre está.
Madurez es aceptar que no siempre obtendrás las respuestas o las disculpas que esperas por parte de las personas que te hirieron... pero sanas de todos modos.
Podrán reemplazar mi persona pero jamás mi compañia, mi manera de ver la vida, mi sentido del humor, la manera en la que trato, mis gestos y la atención que te pongo. Yo soy mucho porque soy mucho.