Valle retweetledi

Mi abuela falleció hace dos años. Ella siempre me decía que cuando falleciera, iba a dejarme "una sorpresa". Yo pensaba que era una frase simbólica, algo bonito. Pero no. Cuando fuimos a limpiar su casa, encontramos una caja escondida en el fondo del armario. Dentro había cartas. Muchas. Escritas a mano. Una para cada cumpleaños mío, desde los 20 hasta los 40. En cada una me hablaba como si estuviera viva. Me daba consejos, me contaba cosas de su juventud, me decía que me amaba. La primera carta decía: "Si estás leyendo esto, es porque ya no estoy. Pero recuerda: el amor no se muere. Solo cambia de forma". No he abierto todas. Solo una por año. Y cada vez que lo hago, siento que ella sigue aquí.
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