MACHI 👑@arroba_machi
🇦🇷 🚨 HORROR EN ARGENTINA: salió de casa con rumbo hacia la iglesia y ahora fue encontrada sin vida en una construcción abandonada.
El pasado 17 de mayo, la tranquilidad de una familia en la localidad de Eldorado, Misiones, se transformó en una pesadilla que hoy conmociona a toda la Argentina. Dulce María Beatriz Candia (17 años) se encontraba en su casa cuidando a su hermana menor mientras sus padres estaban en el hospital. En un momento de la tarde, la adolescente salió con dirección a una iglesia cercana, pero nunca regresó.
Un detalle que ha llamado la atención de muchos es que la denuncia formal por su desaparición se radicó 10 días después, el 27 de mayo. Según fuentes cercanas al caso, esto se debió a que la joven ya solía ausentarse de su hogar en ocasiones anteriores, por lo que su familia inicialmente pensó que se trataba de otra situación similar y comenzó a buscarla por sus propios medios. Lamentablemente, esta vez la realidad era una auténtica película de terror.
Tras activarse los protocolos policiales, las autoridades hicieron un descubrimiento dantesco en el barrio El Tucán. Dentro del pozo ciego de una construcción abandonada, yacía el cuerpo de la adolescente. Los resultados de la autopsia confirmaron que Dulce María murió por asfixia mecánica (ahorcamiento) y que el crimen ocurrió entre el 23 y el 24 de mayo. Esto significa que la joven estuvo con vida cerca de una semana desde que salió de su casa, abriendo el misterio de si estuvo retenida u oculta con alguien antes de ser asesinada.
La investigación avanzó a pasos agigantados en las últimas horas y dio un vuelco fundamental. En un operativo relámpago liderado por la Dirección de Homicidios, los agentes lograron localizar y detener este lunes a Mario Alberto Y. (46 años), un trabajador del volante señalado como el principal sospechoso detrás de este terrible femicidio. Durante el arresto, la justicia secuestró dos teléfonos celulares que serán peritados minuciosamente para reconstruir los últimos movimientos de la víctima.
Mientras el acusado permanece tras las rejas a disposición del Juzgado de Instrucción Nº 1, la comunidad se encuentra unida en el dolor y la indignación, exigiendo que caiga todo el peso de la ley sobre el responsable. La familia de Dulce María llora la pérdida de una joven con toda una vida por delante, arrebatada por la frialdad de un atacante que no tuvo piedad.