

Ferran Aznar
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@ferran_aznar
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Hoy mi gran amigo @DidacLee me ha enviado un artículo muy interesante de Chris Tottman sobre lo que los inversores realmente buscan en un fundador (y nunca te dicen). Cuando un inversor experimentado se sienta frente a ti, hay una pregunta que se hace antes que cualquier otra. No es "¿el mercado es suficientemente grande?". No es "¿el producto es bueno?". No es ni siquiera "¿me creo los números?". La pregunta real, la que lo determina todo, es más silenciosa: ¿tiene esta persona lo que hay que tener para ser Emprendedor-Fundador? Después de décadas analizando miles de fundadores, los inversores que han visto suficientes fracasos y suficientes éxitos empiezan a detectar el mismo patrón. Los mercados cambian. Los productos pivotan. Las estrategias evolucionan. Lo que permanece constante, lo que decide si una empresa encuentra el camino o se desmorona, es el fundador. No su idea. No sus contactos. No su timing. Ellos. La conclusión es la misma: los fundadores que lo logran no son siempre los más brillantes, ni los más elocuentes, ni los más experimentados. Son los más preparados psicológicamente para lo que realmente significa construir una empresa. Estos son los 6 rasgos que los definen: 1. Perseverancia: es el combustible cuando no queda razón lógica para seguir. Construir una empresa es, en esencia, un acto de persistencia irracional. En muchos momentos del camino, la decisión racional sería parar. Los ingresos se estancan. El producto no convierte como decía el modelo. Un competidor bien financiado entra en tu mercado. El equipo inicial que creía empieza a dudar. La mayoría pararía. Los fundadores que construyen algo duradero no lo hacen. Pero hay una diferencia crucial entre dos tipos de perseverancia. La genuina: el fundador que se crece ante la adversidad, que encuentra energía donde otros se agotan. Y la frágil: el fundador que no para no por convicción, sino porque parar implicaría reconocer algo que no está listo para reconocer. Que confunde movimiento con progreso. Conocer en cuál de los dos te encuentras es más valioso de lo que parece. 2. Disciplina, no sobre rutinas, sino sobre responsabilidad real. La disciplina de un fundador no tiene que ver con madrugar ni con gestionar el calendario. Tiene que ver con algo más profundo: la capacidad de responsabilizarte de los resultados, no solo del esfuerzo. De cerrar la brecha entre lo que dijiste que harías y lo que realmente hiciste, no cuando las circunstancias son favorables, sino siempre. Cuando algo sale mal en una startup, los fundadores que buscan la causa fuera raramente corrigen el rumbo a tiempo. Gastan energía construyendo explicaciones que protegen su imagen pero no cambian nada. El ciclo se repite. Los fundadores con alta disciplina hacen algo diferente: miran hacia adentro primero. Preguntan qué podrían haber hecho mejor. Actualizan su modelo. Y se mueven. El tiempo entre el tropiezo y la corrección es más corto. La calidad del aprendizaje es mayor. Y el equipo que construyen alrededor, uno donde los problemas emergen rápido porque nadie tiene miedo a ser señalado, es mucho más sano. 3. Confianza en uno mismo, es decir, la que no depende de que las cosas vayan bien. Casi todo fundador cree tener confianza en sí mismo. Hasta que se pone a prueba de verdad. La confianza que necesitas al principio, para dejar un trabajo estable, para contarle a tu familia lo que estás construyendo, para hacer las primeras contrataciones, es real. Pero es relativamente fácil de sostener cuando la historia todavía es limpia y el futuro parece infinito. La confianza que realmente determina resultados es otra. La que persiste cuando la curva de crecimiento no se parece al modelo. Cuando un inversor respetado pasa y su razonamiento suena incómodamente convincente. Cuando tu propio equipo te mira buscando una certeza que no sabes si tienes. Los mejores fundadores no son los que sienten menos dudas. La investigación muestra consistentemente que los fundadores de alto rendimiento sienten más dudas que los que no lo logran, precisamente porque prestan más atención a lo que los datos realmente les dicen. Lo que los separa no es la ausencia de incertidumbre. Es una confianza interna estable que no necesita validación externa para funcionar. 4. Ejecución: no velocidad, sino calidad del aprendizaje. Un fundador puede tener perseverancia extraordinaria, confianza genuina y un propósito profundo, y aun así no construir nada si no puede traducir todo eso en acción consistente que mueva la empresa hacia adelante. Pero ejecutar no es solo ir rápido. Es la calidad del ciclo entre acción y aprendizaje. Si te mueves, absorbes lo que ese movimiento revela, ajustas, y vuelves a moverte más rápido y con mejor información que antes. Los fundadores que ejecutan al más alto nivel no son los que van más rápido en línea recta. Son los que corrigen el rumbo con más eficiencia, los que tratan cada resultado, incluidos los malos, como datos que mejoran la siguiente decisión. Hay dos trampas comunes aquí. Los que se mueven rápido sin integrar lo aprendido: mucho output, poco aprendizaje, repitiendo los mismos errores a mayor escala. Y los que reflexionan profundamente pero se mueven despacio: precisos pero incapaces de generar la velocidad que una empresa en etapa temprana necesita. Ambos patrones tienen un techo. 5. Liderazgo, no carisma, sino multiplicar a quienes te rodean. Existe un mito del fundador solitario que hace un daño enorme. La imagen del visionario que construye por pura fuerza de voluntad individual, que no necesita a nadie porque nadie opera a su nivel. Los datos no respaldan esto. Los equipos fundadores que construyen las empresas más duraderas no son aquellos donde un fundador excepcional arrastra a todos los demás. Son aquellos donde los fundadores genuinamente se hacen mejores entre sí, donde la combinación de perfiles de liderazgo cubre más terreno del que cualquier individuo podría cubrir solo. El liderazgo que importa no es el carisma ni la autoridad. Es si un fundador instintivamente cree que combinar sus habilidades con las de otros produce mejores resultados que operar en solitario. Si su respuesta por defecto bajo presión es abrir o cerrar. Si el techo que alcanza como individuo es algo que el equipo eleva, o algo contra lo que el equipo choca junto a él. 6. Visión y propósito, no el discurso, el motor interno La visión sin adaptabilidad es rigidez. El propósito sin claridad es actuación. Hay una diferencia enorme entre un fundador que puede articular una visión convincente y uno que genuinamente está impulsado por ella. Lo primero se puede entrenar. Lo segundo es lo que sostiene a un fundador en el año tres, cuando la historia original se ha complicado con la realidad. Lo que les permite sostener una visión de largo plazo cuando todo a su alrededor exige decisiones a corto. Los mejores fundadores no confunden el destino con el camino. Tienen una claridad sobre el por qué que es estable y profundamente sentida, combinada con una flexibilidad genuina sobre el cómo. Pueden actualizar el enfoque, el producto, incluso el mercado, sin perder el hilo de propósito que hace que todo el esfuerzo valga la pena. La conclusión más poderosa de todo esto: ningún fundador tiene los seis rasgos al máximo. Nadie. Los que construyen algo duradero no son los que lo tienen todo. Son los que se conocen lo suficientemente bien como para construir el equipo que los completa. Y todo empieza por saber exactamente dónde estás.

Y la siguiente recomendación es de otro buen colega crack, genio y figura, @nachog , uno no se cansa de escucharlo!! Muy recomendable podcasts.apple.com/es/podcast/kap…


Bangladesh ~ The river no longer holds fish or water, only human/animal fecal matter, trash, and soggy mounds of mystery matter that floats away when a flood comes through.

🚨GRAVITY DEFIED: SCIENTIST CLAIMS BREAKTHROUGH IN ELECTROMAGNETIC LEVITATION In a potentially groundbreaking announcement, plasma physicist Dr. John Brandenburg reports successful laboratory demonstrations of gravity modification using electromagnetic fields. This remarkable claim could revolutionize our understanding of physics and open up unprecedented possibilities for space travel and technology. Brandenburg's experiments, based on his GEM (Gravity-Electro-Magnetism) Unified Field Theory, range from simple demonstrations with helium balloons to more complex setups using 3-phase power. The most striking result reportedly showed a 150 mg weight loss in a coil suspended from a sensitive load cell. The significance of this announcement cannot be overstated. If Brandenburg's findings are confirmed, they would represent the first laboratory demonstration of controlled gravity modification. Such a capability could lead to revolutionary propulsion systems, making interplanetary travel more feasible, and potentially transforming industries on Earth. Brandenburg's work offers a tantalizing glimpse into a future where the fundamental forces of nature might be manipulated, potentially ushering in a new era of scientific and technological advancement. Source: @PhdBrandenburg





Cuando arrancas tienes más números de cerrar tu startup q de hacer un EXIT. Y hay emprendedores q hacen un cierre hasta la liquidación con clase e informando, y otros q sabes nunca más vas a volver a invertir. Como BA para darnos pérdidas fiscales necesitamos las liquidaciones.


