Uno llega a una edad donde ya no quiere volver a escuchar un “te mereces a alguien mejor”; solo quiere escuchar un “quiero amarte, cuidarte y trabajar en nosotros para ser mejor para ti”.
No existe situación tan difícil, familia tan destruida, negocio tan quebrado, corazón tan roto, relación tan dañada, ministerio tan lejano, que
Dios no pueda sanar, restaurar y levantar.
No existe.
He aquí, yo hago nuevas todas las cosas…🙌🏻