Закреплённый твит

"Deberías haber visto cómo ha quedado el otro".
En 1953, Norman Rockwell pintó "The young girl with a black eye" (La niña con el ojo morado). A simple vista, una niña magullada. Si te fijas en los detalles, una genialidad absoluta.
Tiene el ojo morado, el pelo completamente despeinado y la ropa sucia. Viene de una pelea.
Pero no está asustada ni llorando. Está sonriendo de oreja a oreja, está orgullosa.
Si bajamos la mirada, vemos que tiene las rodillas raspadas y con tiritas, pero mantiene una postura firme, agarrando la silla con fuerza. Se ha remangado la camisa dispuesta a todo. Es la viva imagen de la satisfacción tras haber aceptado un desafío.
¿Y contra quién ha sido la pelea?
A través de la puerta del despacho del director, vemos a la secretaria y al profesor (o al otro chico) discutiendo preocupados el castigo.
Ella espera fuera, pero no le importa lo más mínimo.
La magia de este cuadro es que no necesitas ver la pelea para saber exactamente qué pasó. La actitud de la niña te lo dice todo sin hablar:
"Deberías haber visto cómo ha quedado el otro".

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