
Eduardo Marin
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Eduardo Marin
@EMarinLopez
Hepatólogo, amante de mi familia, de la pintura, fotografía, música y de aprender de las buenas prácticas médicas.









brass solidarity band performing “stand by me” in the streets of whittier next to alex pretti’s memorial. the crowd started chanting “the people united will never be defeated” so they incorporated it into the song. i love minneapolis


@Beto_Murrieta joven @Beto_Murrieta lo aprecio mucho y estimo a través de su carrera. Sugiero que lo entrevisten ustedes más q criticarlo y de alguna forma promoverlo y saber suposición Igualmente que mi co-terreado @joserra_espn proponga algo más objetivo y positivo



¡Zas! Ojalá tengamos suficiente vida para ver la recuperación del país o, por lo menos, como un humilde deseo para 2026, que dejemos de permitir que se burlen en nuestra cara y nos engañen como el pueblo tonto que creen que somos”. @azucenau El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec nació como una de las promesas más ambiciosas del obradorismo. El 23 de dic de 2018, López Obrador anunció el entonces llamado Tren Transístmico como pieza clave del Plan de Desarrollo del Istmo: un corredor capaz de conectar los océanos Pacífico y Atlántico, competir con el Canal de Panamá y, de paso, devolverle a Méx el transporte ferroviario de pasajeros. Ese día, de gira por Oax, el presidente fijó plazos, principios y expectativas. Aseguró que para 2020 el corredor podría competir con otras rutas interoceánicas del mundo y prometió tres criterios irrenunciables: consulta a las comunidades, cuidado ambiental y beneficios directos para la población local. La obra fue encomendada a Rafael Marín Mollinedo —hoy titular de Aduanas— y quedó formalmente instituida como el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec a través de un decreto publicado en el DOF en 2019. Tres años después, en 2022, el control del proyecto pasó a manos de la Sec de Marina, una decisión que también impactó de forma directa en su presupuesto y operación. Casi cinco años después del anuncio, el 17 de septiembre de 2023, comenzó formalmente el servicio de carga en la Línea Z, que corre de Salina Cruz, Oaxaca, a Coatzacoalcos, Veracruz. López Obrador encabezó el recorrido inaugural y celebró el estado de las vías, el trabajo técnico y la administración militar del proyecto. En dic regresó para abordar el primer viaje de pasajeros. Ahí dijo que el tren ya no era para su generación, sino para las que vendrían después: una obra pensada como herencia, no como balance inmediato. Pero en los últimos días esa herencia se ha visto marcada por la tragedia. El domingo 28 de dic, el tren de pasajeros que circulaba por la Línea Z se descarriló cerca de la localidad de Nizanda, municipio de Cd Ixtepec, Oax, dejando 13 personas muertas y más de un centenar de heridos. Tanto la locomotora como los cuatro vagones que arrastraba se descarrilaron cuando el convoy avanzaba por una curva pronunciada, lo que —según testimonios— se agravó por la velocidad que llevaba. Dos de los vagones cayeron —uno de ellos hasta el fondo— por un barranco de más de seis metros, en uno de los accidentes ferroviarios más graves en Méx en años recientes. Se había advertido. Cuestionamientos sobre la seguridad, la planeación y la gestión del proyecto ferroviario ya habían sido planteados incluso por la ASF, la cual había emitido observaciones sobre deficiencias en el tramo donde ocurrió el fatal accidente, lo que refleja fallas estructurales y de supervisión en una obra que ha costado al erario miles de mdp. El proyecto, que en 2018 se presentó con una inversión estimada de ocho mil mdp, terminó recibiendo más de 23 mil 244 mdp en el Presupuesto Federal para un solo año fiscal (2026), casi un 200% más de lo anunciado originalmente. A pesar de ello, los estados financieros entregados por la Marina a Hacienda reportan pérdidas de más de 96.9 mdp este año, lo que evidencia que la obra no es rentable y, lo peor, no es segura. López Obrador, quien ni siquiera ha expresado condolencias a las familias afectadas, dijo en feb de 2020 que todos los “negocios jugosos” de corrupción en el país pasan necesariamente por el visto bueno del titular del Ejecutivo. El 5 de julio de 2024, reconoció que su hijo Gonzalo López Beltrán —“Bobby”— tuvo un cargo honorífico dentro del proyecto del Tren Interoceánico. La herencia maldita del tabasqueño sigue y seguirá costando mucho a los mexicanos, quienes ojalá tengamos suficiente vida para ver la recuperación del país o, por lo menos, como un humilde deseo para 2026, que dejemos de permitir que se burlen en nuestra cara y nos engañen como el pueblo tonto que creen que somos.






