Augustlicht@Absalom421
Revisemos los hechos de esa polémica del "señalamiento a Jon González", porque algunos elevan la cosa a categoría de "linchamiento", pero los datos son mucho más prosaicos.
1. ¿Cuál es la base del "señalamiento"?
Según la información que ni los propios liberales desmienten, Jon González era y es un trabajador del BBVA. Los tuiteros que los liberales critican c (Yago Álvarez, entre otros) hicieron dos cosas:
Primero: Señalaron que Jon trabajaba para un banco (hecho objetivo y público, no un "bulo").
Segundo: Interpretaron que sus opiniones sobre las pensiones -defendiendo los planes privados frente al sistema público- podrían estar alineadas con los intereses comerciales de su empleador.
Rallo puede estar en desacuerdo con esta interpretación, pero de inquisición tiene entre poco y nada.
2. El "bulo" según Rallo, pero ¿bulo o hipótesis?
Rallo insiste en que es falso afirmar que el BBVA le pagaba a Jon para que mintier* sobre las pensiones. Técnicamente, tiene razón en esto: no hay ninguna prueba pública de que existiera un pago directo ni una orden explícita del banco para mentir. Ese es el matiz que Rallo explota para calificarlo de "infundio".
Sin embargo, esa parte de la “izquierda” mediática (Eduardo Garzón, Yago Álvarez) no necesita probar un soborno para hacer la crítica. Su análisis es estructural, no conspirativo
"No es que el banco te dé un sobre para que digas eso; es que si tu empleador gana dinero cuando se privatizan las pensiones y tú defiendes eso públicamente, hay un conflicto de intereses objetivo y una determinación de clase que es legítimo señalar.”
Este es el punto clave del debate y donde la discusión se vuelve metodológica.
3. ¿Hubo "acoso laboral" o "linchamiento"?
No se ve un "linchamiento" masivo: Los tuits críticos se limitan a señalar su empleo y a preguntarse si existe sesgo. Nadie publicó su domicilio (doxxeo), ni su teléfono, ni se organizó una campaña viral masiva para que lo despidieran. Ciertamente, servidor al menos hubiera rechazado eso.
Jon decidió cerrar su cuenta: Fue una decisión voluntaria. Rallo lo llama "huir del acoso". Otros dirían que no soportó la presión de que su credibilidad fuera cuestionada por su posición de clase.
Pero los mismos que critican eso deberían explicar por qué desacreditan a otras personas por sus opiniones porque cobren directa o indirectamente del erario público. Si los argumentos de Jon no deben analizarse como condicionados por su posición de empleado de un banco, lo mismo puede decirse de quien trabaje para el Estado: habrá que analizar los argumentos en si mismos.
El doble rasero de Rallo es evidente: Rallo llora por este caso, pero jamás se le ha visto rasgarse las vestiduras cuando columnistas de izquierdas son despedidos o acosados digitalmente por las "tropas" liberales. Su "preocupación" es selectiva.
No, no hubo tal "linchamiento" ni "caza de brujas" en el sentido físico o laboral extremo. Hubo un señalamiento de un conflicto de interés evidente (trabajar para un banco + opinar sobre pensiones). Rallo exagera la gravedad de la situación para victimizar a "los suyos" y acusar a la izquierda de "inquisitorial", mientras que sistemáticamente ignora cuando la derecha hace exactamente lo mismo (o peor) con opositores.
Aquí el daño real no es que un trabajador bancario se sienta incómodo porque le señalen un posible plumero, sino que un banco tenga el poder de condicionar el debate público sobre el futuro de las pensiones de 47 millones de españoles.
Hablan de “inquisición” porque no soportan que les devuelvan la pelota. Llevan años diciendo que todo el que cobra del Estado miente por interés corporativo.
Pero cuando alguien aplica la misma lógica a un empleado bancario, de repente eso es acoso. O el conflicto de intereses es universal o es una excusa.
Spoiler: para los liberales, siempre es una excusa.