Felipe Bermúdez Chandia 🌳

8.8K posts

Felipe Bermúdez Chandia 🌳 banner
Felipe Bermúdez Chandia 🌳

Felipe Bermúdez Chandia 🌳

@sie7elipe

El Amor no es suficiente...

Rancagua Sumali Mart 2010
984 Sinusundan311 Mga Tagasunod
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Rodrigo A. Rettig V. 🇨🇱
Contraloría: no hubo antecedentes que sustenten, ni en los hechos ni técnicamente, que Chile esté “en quiebra”. Traducción: fue mentira.
Rodrigo A. Rettig V. 🇨🇱 tweet mediaRodrigo A. Rettig V. 🇨🇱 tweet media
Español
136
4.5K
8.5K
67K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Daniel Matamala
Daniel Matamala@DMatamala·
Sobre exención de IVA a venta de viviendas, economista Claudio Agostini: “es un regalo a la Cámara de la Construcción. Si creen en el mercado, bajen el precio de las viviendas hasta que las vendan. Dejen de pedir subsidio del Estado”
Español
77
1.7K
2.6K
62.5K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Iván Flores García
Iván Flores García@ifloressenador·
Si el barril de petróleo bajó de US$ 110 a US$ 86,85 Brent, me imagino que gobierno propiciará con urgencia baja inmediata del precio de los combustibles en Chile…. o será “ topon pa’ dentro” en las empresas de la cadena del buen negocio?? O pedirán que el saco de papas baje de M$ 15, a los M$5 que le costaba a la gente antes del funeral del Mepco y el brutal traspaso directo del aumento transitorio de los combustibles… ósea, en la proporción de la brutalidad cometida, la bencina debería bajar alrededor de $300/lt y el diesel alrededor de $400… porque de lo contrario no se explica este regalo a las empresas a cuenta de la gente… o no?
Iván Flores García tweet media
Español
487
1.8K
2.7K
68.4K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
En Júpiter
En Júpiter@En_jupiter_·
¡SE MERECE TODO! Amazonia tiene un nuevo logotipo, y es una obra maestra. Las letras fueron extraídas de imágenes satelitales del propio río. Se merecen todos los premios de diseño del mundo.
En Júpiter tweet media
Español
31
3.4K
30.5K
383.5K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
ReneX
ReneX@Eneatipo7·
CARTA ABIERTA A LA MINISTRA DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA. Ximena Lincolao. @Ximenatech Señora Ministra: Resulta fascinante —en un sentido casi antropológico— leer su entrevista y su afirmación de que la violencia estudiantil “no la ha visto usted en Estados Unidos ni en otras partes del mundo”. Fascinante, porque obliga a preguntarse si estamos ante una declaración de desconocimiento, de negación… o de simple descuido intelectual. Estados Unidos, precisamente el país en el que usted ha vivido, no sólo ha visto violencia estudiantil: la ha convertido en un fenómeno estadísticamente documentado, recurrente y trágicamente sistemático, como el país del mundo con mayor casos de violencia y asesinatos en establecimientos educacionales de la historia. Permítame ilustrarlo con algunos hechos, no opiniones. Entre los años 2000 y 2022, se registraron 1.375 tiroteos en escuelas estadounidenses, con más de 500 muertos y más de 1.100 heridos (USAFacts). Si ampliamos la mirada, desde 1999 —a partir de la masacre de Columbine— se han contabilizado cientos de episodios adicionales, con una tendencia creciente en el tiempo. Sólo entre 2021 y 2023 hubo más de 900 incidentes, el mayor número en cuatro décadas (Reuters). Pero no se trata sólo de cantidad, sino de brutalidad. Columbine (1999), donde dos estudiantes asesinaron a 13 personas, marcó un antes y un después. Le siguieron tragedias como Sandy Hook (2012), con 26 víctimas —20 de ellas niños—, Parkland (2018), con 17 muertos, y Uvalde (2022), donde 21 personas fueron asesinadas en una escuela primaria. Estos no son episodios aislados: son hitos de una cadena continua. A ello se suma una realidad aún más inquietante: la normalización. En 2024 se registraron decenas de tiroteos con víctimas en escuelas, y en algunos años recientes se han contabilizado más de 300 incidentes anuales. En otras palabras, no hablamos de excepciones, sino de una frecuencia que ha obligado a profesores a ensayar simulacros de ataque armado con sus alumnos. ¿No lo ha visto usted? Es comprensible: a veces la realidad exige no sólo estar en un lugar, sino también observarlo. Porque la violencia estudiantil en Estados Unidos no se limita a las armas de fuego. Incluye agresiones, apuñalamientos, peleas que escalan a violencia letal y una cultura de seguridad escolar que incorpora detectores de metales, policías armados y protocolos de encierro. Todo esto, en el país que usted menciona como si fuese un oasis. Por eso su declaración no es simplemente inexacta: es, en términos estrictos, insostenible, y en cierto modo, inaceptable. Más aún, resulta paradójico que quien ha tenido la oportunidad de conocer esa realidad de primera mano, la describa como inexistente. No es una cuestión de interpretación ideológica, sino de evidencia empírica básica. Ministra, en política, la ignorancia puede ser un punto de partida. Persistir en ella, en cambio, es una elección. Quizás la próxima vez que se refiera a la violencia estudiantil —un fenómeno complejo, doloroso y global— convendría hacerlo con algo más que simples impresiones y relatos personales. La realidad, aunque incómoda, tiene la mala costumbre de existir incluso cuando se la niega. Y en este caso, Ministra, la realidad es abrumadora. Atentamente, Un observador que, a diferencia suya, sí ha mirado los datos. @MisColumnas
ReneX tweet media
Español
284
2.9K
4.3K
129.1K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
ReneX
ReneX@Eneatipo7·
LA VERDADERA EMERGENCIA ES EL LENGUAJE Gobernar en gerundio, pensar en borrador. Cuando el poder conjuga mal los verbos, la realidad termina mal escrita. Hay gobiernos que tropiezan en la gestión, otros en la estrategia, algunos en la ética. Este, en cambio, tropieza —y con estrépito— en algo más primario: el lenguaje. Y cuando la palabra falla, no solo se erosiona la forma; se desnuda el fondo. Desde la irrupción de José Antonio Kast y su cohorte ministerial, hemos asistido a un fenómeno curioso: la progresiva degradación del discurso público. No se trata de una cuestión estética ni de elitismo retórico, como apresuradamente podrían caricaturizar algunos, sino de un problema funcional. Gobernar es, en esencia, comunicar. Y aquí, la comunicación no alcanza siquiera el umbral de lo aceptable. Lo que en un inicio pudo interpretarse como inexperiencia, hoy se revela como una constante estructural. Ministros con posgrados —al menos en el papel— que balbucean ideas inconexas; subsecretarios que convierten el exordio en un campo minado de muletillas; vocerías que parecen improvisaciones de sobremesa mal iluminada. La pobreza léxica es apenas la superficie de un problema más profundo: la incapacidad de articular pensamiento con claridad. Porque el lenguaje no es un adorno: es pensamiento en voz alta. Y cuando la sintaxis se desmorona, lo que cae no es sólo la frase, sino la idea misma. Escuchar a ciertas autoridades es asistir a una suerte de naufragio semántico, donde las palabras flotan sin dirección, sin ritmo, sin jerarquía. No hay cadencia, no hay intención, no hay estructura. Sólo ruido. En columnas anteriores —pienso particularmente en aquella dedicada a la vocera Mara Sedini— ya advertíamos esta tendencia: una retórica que abdica de toda aspiración a la precisión y se refugia en una falsa cercanía, como si la informalidad fuese sinónimo de autenticidad. Pero no lo es. Es, más bien, la coartada de la mediocridad. El caso del propio presidente Kast no es mejor, un exordio plano, simplón, facilista, un discurso poco elaborado y pobre en su contenido y técnica, en las antípodas de un estadista de verdad. No hay profundidad, no hay precisión ni conocimiento, menos agudeza ni exactitud. El caso del hoy diputado Orrego es patético, verbaliza mal, no modula y lo peor, no logra salir del mismo lugar común cada vez que habla. Hasta para insultar se requiere cierta lucidez diría el gran Schopenhauer. El problema no es que hablen “como la gente”. Es que hablan peor que la gente cuando la gente intenta hablar bien. Hay en ello una paradoja inquietante: quienes detentan el poder parecen haber renunciado a la responsabilidad de elevar el estándar del discurso público, optando en cambio por mimetizarse con su versión más precaria. Se dirá —y con algo de razón— que la gestión importa más que la elocuencia. Pero esta es una falsa dicotomía. La buena gestión necesita ser explicada, defendida, persuadida. Sin lenguaje, no hay política, hay administración muda. Y un gobierno que no sabe decir lo que hace, termina no sabiendo qué hacer. Lo más preocupante, sin embargo, no es el diagnóstico, sino el pronóstico. No hay señales de corrección. No hay autoconciencia. No hay, siquiera, incomodidad. Se habla mal con la tranquilidad de quien no percibe el error, de quien ha vivido siempre en un ecosistema donde la precariedad lingüística es norma y no excepción. Así, el problema deja de ser individual y se vuelve cultural. No estamos ante ministros que hablan mal, sino ante una élite que ha naturalizado hablar mal. Y cuando eso ocurre, la política pierde una de sus herramientas más nobles: la palabra como instrumento de construcción común. En definitiva, este gobierno no solo desafina: ha olvidado que existe una partitura. Y en ese olvido, cada intervención pública se convierte en una disonancia, en un ejercicio involuntario de descomposición. Porque cuando el lenguaje se empobrece, la política no tarda en seguirle el paso. @MisColumnas
Español
93
1.3K
2.3K
50.7K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Carlitos Silva 🤓
Carlitos Silva 🤓@carlitos_silvac·
Oiga @MinistroQuiroz puedo pagar el CAE de la misma forma que las Isapres, en 15 años sin intereses?
Español
133
2K
7.8K
123K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Jona Carrasco 😉
Jona Carrasco 😉@JcarrascoP·
Cuando la derecha te diga que “el gobierno anterior se robó toda la plata” que “no dejaron ni un peso en la caja” y que el actual déficit fiscal es “crítico” muéstrales este video para acabar con la mentira que quiere instalar Kast. @RodRettig @vladomirosevic @PiensaPrensa
Español
1
4.3K
8.6K
203.3K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
ReneX
ReneX@Eneatipo7·
CULTO A LA FANFARRONERÍA Cómo la pobreza verbal de ciertos líderes terminó convirtiéndose en un estilo político, y en un síntoma de degradación intelectual. Hay épocas que producen estadistas y otras que producen vociferantes. La nuestra, por desgracia, parece fascinada con el fanfarrón: ese personaje que confunde volumen con inteligencia, grosería con autenticidad y exabrupto con valentía. Ya no se exige a ciertos líderes que piensen bien, sino que peguen fuerte; no que argumenten, sino que humillen; no que eleven la conversación pública, sino que la arrastren al barro con la soltura de quien se siente cómodo en él. Javier Milei ha hecho del insulto una identidad verbal. Donald Trump convirtió la pobreza expresiva en una marca registrada. Jair Bolsonaro hizo de la vulgaridad una forma de presencia. Santiago Abascal recurre a una retórica bronca, primaria y binaria, donde el matiz es una amenaza. Y José Antonio Kast, con una cadencia más seca y menos histriónica, exhibe también una precariedad retórica que delata estrechez conceptual: frases planas, ritmo pobre, escasa densidad argumental y una alarmante dificultad para llevar el lenguaje más allá del eslogan. Todos, cada uno a su modo, representan una misma miseria: la del pensamiento reducido a consigna y la política rebajada a arrebato. Schopenhauer desconfiaba de la grandilocuencia hueca y del ruido disfrazado de profundidad. Hannah Arendt insistió en que pensar es indispensable para no abdicar del juicio. Y Jürgen Habermas sostuvo que una democracia sana depende de la fuerza del mejor argumento, no de la fuerza del grito. Esa idea hoy parece arqueología: hemos pasado del argumento mejor al energúmeno más viral. El problema no es estético. No se trata de pedir mandatarios con dicción de actor shakesperiano. Se trata de algo más grave: “hablar mal, de manera persistente, suele evidenciar pensar mal”. El lenguaje no es un adorno del pensamiento; es su arquitectura. Cuando el vocabulario se achica, también se encoge la capacidad de matizar, distinguir, comparar, inferir y comprender. Y cuando eso ocurre en el poder, la sociedad entera degrada sus estándares. El líder tosco no sólo exhibe su pobreza: la vuelve aspiracional. Por eso sus adherentes imitan el método. En redes sociales se ve a diario. Frente a una crítica, no aparece una refutación, sino una jauría. No se discute el contenido: se lanza el agravio. No se rebate una idea: se ensaya una descalificación. El troll es el hijo perfecto de esta época: no argumenta porque no puede; insulta porque le basta. Y como la banalidad digital premia la frase breve, la mueca agresiva y el clip instantáneo, las plataformas terminan siendo menos un espacio de deliberación que una pedagogía de la simplificación. El contraste con los grandes líderes es brutal. Lincoln podía condensar en pocas palabras una visión moral y política del destino común. Churchill comprendía que el idioma también era resistencia, y Mandela no necesitaba rebajarse para convencer, porque su autoridad no provenía del exabrupto, sino de la estatura intelectual. Había en ellos una convicción elemental: gobernar exige pensar, y pensar exige lenguaje. Hoy, en cambio, hemos normalizado al rústico gritón, al bravucón de léxico mínimo, al caudillo que insulta porque no puede elaborar una frase inteligente, que simplifica porque no puede comprender y que atropella porque no puede persuadir. Y una parte del público, agotada o intelectualmente desentrenada, celebra esa indigencia como si fuera franqueza. Qué época más triste: la estupidez ya no se disimula; se vota, se aplaude y se comparte. Sin pensamiento no hay deliberación. Sin deliberación no hay comunidad política. Y sin lenguaje digno, lo que queda no es autenticidad, sino retroceso. La fanfarronería no es una anécdota del estilo: es una enfermedad del espíritu público. Al final, el problema no es que les falte inteligencia, el problema es que les sobra estupidez. @MisColumnas
ReneX tweet media
Español
122
1.1K
1.9K
63.7K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
H
H@hernan_sr·
Es que caballero lo amo. 😍 “Aquí ganó la mentira, señorita” Y lo cortan sutilmente.
Español
108
2.9K
8.8K
110.1K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Cesar Lopez
Cesar Lopez@Alcesarlosuyo·
Todo el mundo habla del petróleo iraní en barriles. Nadie habla de lo que contienen. Esa diferencia explica por qué las refinerías occidentales llevan veinte años operando redes clandestinas a través de Dubái para obtenerlo a pesar de las sanciones. El petróleo crudo no es un producto básico uniforme. Es un espectro de hidrocarburos con diferentes pesos moleculares, y la composición de un crudo determinado determina la facilidad con la que se convierte en los productos que las refinerías realmente desean vender: gasolina, diésel, combustible para aviones y gasóleo de calefacción. La medida que refleja esto es la gravedad API. Una gravedad API más alta significa un crudo más ligero con cadenas de carbono más cortas, lo que implica un menor costo energético para el craqueo, un menor costo de procesamiento para la refinación y un mayor rendimiento de los destilados ligeros que tienen un precio superior. Una gravedad API más baja significa un crudo más pesado que requiere más energía, más pasos de procesamiento, más equipos de capital y produce una mayor proporción de residuos de menor valor. El crudo ligero iraní opera con una densidad API de 33 a 36 grados, con un contenido de azufre de entre el 1,36 % y el 1,5 %. Este es el punto óptimo de la refinería. Es lo suficientemente ligero como para producir altas fracciones de gasolina y destilados medios sin costos de procesamiento excesivos, pero lo suficientemente pesado como para producir toda la gama de productos que las refinerías complejas están diseñadas para procesar. Es lo que los ingenieros petroleros denominan una mezcla óptima de crudo. Ahora compare las alternativas. El crudo pesado venezolano Merey tiene una densidad API de aproximadamente 16 grados, con un contenido de azufre entre el 3 % y el 5 %. Refinarlo de forma rentable requiere una unidad de coquización, un hidrocraqueador y un extenso tren de desulfuración. El equipo existe. Su rentabilidad es viable para refinerías construidas específicamente con materia prima venezolana. No sustituye al crudo iraní. Es un producto diferente que requiere una infraestructura industrial distinta. El WTI de EE. UU. opera entre 39 y 40 grados API con un contenido de azufre inferior al 0,25 %. En teoría, es el crudo más limpio y fácil de procesar. En la práctica, es tan ligero que no produce los destilados medios más pesados ​​que una refinería compleja necesita para operar a plena capacidad. Las refinerías europeas y asiáticas que utilizan crudos medios no pueden cambiar al WTI sin mezclarlo con crudos más pesados ​​para lograr la distribución de peso molecular que requieren sus unidades de procesamiento. El WTI no es un sustituto inmediato del crudo medio iraní. El petróleo iraní encaja donde el petróleo de esquisto estadounidense y el petróleo pesado venezolano no lo hacen. Es el líquido que fluye por el sistema de refinación global sin requerir la infraestructura de coquización para crudos pesados ​​ni las operaciones de mezcla para el petróleo de esquisto ultraligero. Esta adecuación molecular es la razón por la que se mantiene con una prima persistente sobre grados comparables. Es la razón por la que las refinerías indias mantuvieron las compras de crudo iraní durante cada ronda de sanciones y negociaron la logística para mantener ese flujo. Es la razón por la que existió la red bancaria y comercial paralela de Dubái, que los Emiratos Árabes Unidos ahora consideran desmantelar. El estrecho de Ormuz no solo transporta petróleo. Transporta la categoría específica de petróleo que el sistema global de refinación se diseñó para procesar con mayor eficiencia. Cerrarlo no solo reduce la oferta, sino que también elimina el tipo de crudo con el que el sistema funciona mejor y obliga a todas las refinerías del mundo a operar con menor eficiencia con cualquier sustituto que puedan encontrar. Esa es la prima implícita en el precio del petróleo a 82 dólares. No solo el volumen, sino el peso molecular.
Cesar Lopez tweet media
Español
77
1.3K
4.2K
654.7K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Alan Daitch
Alan Daitch@AlanDaitch·
El país más tecnológico de Europa acaba de gastar cien millones de dólares en comprar libros de papel para sus escuelas. Suecia era el laboratorio perfecto: país rico, hiperconectado, progresista. Hicieron lo que todos pensábamos que era el futuro: digitalizar la educación desde el jardín de infantes, cada chico con su tablet, cada aula conectada y cada libro reemplazado por una pantalla. Si algún país iba a demostrar que la tecnología mejora el aprendizaje, era este. Sin embargo, y para sorpresa de todos, los resultados de comprensión lectora empezaron a caer. Las pruebas PISA mostraron algo que nadie esperaba: más horas de pantalla en la escuela no estaban generando mejores alumnos, sino peores. Los que menos pantalla usaban rendían un año y medio por encima de los más expuestos, y dos de cada tres estudiantes con laptop terminaban dedicando la mayor parte de la clase a cualquier cosa menos a aprender. ¿Por qué pasa esto? Porque el cerebro no aprende igual en una pantalla que en papel. Un estudio con 256 sensores cerebrales midió qué pasa cuando escribís a mano vs. cuando tipeás: escribir a mano activa al mismo tiempo redes de memoria, visión y procesamiento motor. Todo encendiéndose junto. Tipear no genera prácticamente nada de eso. La fricción de trazar cada letra es justamente lo que fuerza al cerebro a consolidar lo que aprende. Suecia escuchó la evidencia: el Instituto Karolinska —el que decide el Nobel de Medicina— declaró que las pantallas perjudican el aprendizaje. El gobierno eliminó dispositivos para menores de seis años, prohibió celulares en toda la jornada escolar y destinó cien millones de dólares a volver a los libros. Mientras tanto, Estados Unidos gasta treinta mil millones al año en más dispositivos como laptops y tablets, a pesar de que las encuestas indican que distraen incluso más que los celulares. La generación con mayor acceso a conocimiento de la historia es la primera que sabe menos que la anterior. La tecnología es maravillosa: aprendamos a usarla cuando suma, y no simplemente porque está de moda.
Alan Daitch tweet media
Español
193
8.3K
17.3K
737.5K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
LuisAlfredoAlvarez®️
LuisAlfredoAlvarez®️@LuisAlvarez_1·
Como figura pública y además voz del tenis en TV, en Latinoamérica, asumo el atrevimiento, sin ser osado y con el mayor de los respetos. Le respondo a @stefanos por sus recientes declaraciones sobre no jugar en nuestro Continente/Region Respeto la decisión de cada jugador sobre dónde competir. Pero comparar Sudamérica con cualquier otro mercado únicamente desde lo económico es perder de vista algo fundamental: aquí en LATINOAMÉRICA/SURAMÉRICA hay historia, pasión y cultura de tenis. Los fans no son una garantía financiera. Son el corazón del deporte y merecen respeto. Entiendo que el tenis es un negocio, pero cuando un jugador reduce su presencia en Sudamérica a una cuestión de “garantías económicas”, el mensaje puede sonar desconectado de la realidad y del cariño de millones de aficionados. No todo se mide en “appearance fee.” Hay mercados que se construyen con respeto y reciprocidad. El tenis nació como competencia, pero creció gracias a la gente. Sudamérica no ofrece cheques “petroleros”, como los árabes, ofrece estadios llenos, pasión auténtica y generaciones que aman este deporte. Cuando el discurso se centra solo en el dinero, el riesgo no es económico… es desconectarse de los fans. Ya Stefanos se ha desconectado de la realidad del tenis, del ranking, y de la competencia entre los grandes. Valdría bien la pena una rectificación de su parte, por respeto a los aficionados.
Español
178
302
2.9K
139.6K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
O'Higgins FC 🇧🇼
O'Higgins FC 🇧🇼@OHigginsoficial·
🙌🏻 ¡𝗖𝗟𝗔𝗦𝗜𝗙𝗜𝗖𝗔𝗗𝗢𝗦! ¡𝗩𝗘𝗡𝗖𝗜𝗠𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗕𝗥𝗔𝗦𝗜𝗟 𝗔𝗟 𝗘𝗖 𝗕𝗔𝗛𝗜𝗔 𝗬 𝗘𝗦𝗧𝗔𝗠𝗢𝗦 𝗘𝗡 𝗙𝗔𝗦𝗘 𝟯 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗖𝗢𝗣𝗔 𝗖𝗢𝗡𝗠𝗘𝗕𝗢𝗟 𝗟𝗜𝗕𝗘𝗥𝗧𝗔𝗗𝗢𝗥𝗘𝗦 𝟮𝟬𝟮𝟲! 🇧🇼 ¡𝗩𝗔𝗠𝗢𝗦 𝗧𝗢𝗗𝗢𝗦 𝗟𝗢𝗦 𝗖𝗘𝗟𝗘𝗦𝗧𝗘𝗦! 👏🏻 #VamosLaCeleste 🇧🇼
O'Higgins FC 🇧🇼 tweet media
Español
19
86
779
13.5K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
🖼️MUSEO TUITERO
🖼️MUSEO TUITERO@MuseoTuitero·
Juegue:
🖼️MUSEO TUITERO tweet media
Español
80
2.6K
799
49.8K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Miguel
Miguel@_MiguelCornejo·
Los hinchas de otros equipos jamás van a entender lo que vivimos anoche. Faltan 90 minutos, si... Pero le dimos un golpe a un equipo que nos lleva mas de 110 millones de euros de diferencia. Que pase lo que tenga que pasar en Brasil, pero eternamente agradecido x lo vivido ayer
ESPN Chile@ESPNChile

¡EL "O'HI, O'HI, RA, RA" SE ESCUCHÓ CON FUERZA EN EL TENIENTE! Los hinchas del Capo de Provincia alientan con todo en el recinto de Rancagua, en la victoria parcial sobre Bahía. ▶️ Mira la 🏆 CONMEBOL #Libertadores en el Plan Premium de #DisneyPlus

Español
5
11
148
7K
Felipe Bermúdez Chandia 🌳 nag-retweet
Vagabundo ilustrado
Vagabundo ilustrado@vagoilustrado·
Que maravilla encontrarse con esto... Juan Carlos Bodoque (31 Minutos) y el gran Pedro Piedra haciendo su propia versión de "Yo te diré" de Miranda! (@mirandaenvivo). Y el final de rockstar de Bodoque (donde además sale un gatito), solo los genios hacen eso.
Español
52
2.1K
9.9K
224.9K